<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	xmlns:georss="http://www.georss.org/georss" xmlns:geo="http://www.w3.org/2003/01/geo/wgs84_pos#" xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/"
	>

<channel>
	<title>Oh Yeah!!!</title>
	<atom:link href="http://fabricadebestsellers.wordpress.com/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://fabricadebestsellers.wordpress.com</link>
	<description>Una novela divertida. Y punto.</description>
	<lastBuildDate>Mon, 10 May 2010 21:58:55 +0000</lastBuildDate>
	<language>es</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	<generator>http://wordpress.com/</generator>
<cloud domain='fabricadebestsellers.wordpress.com' port='80' path='/?rsscloud=notify' registerProcedure='' protocol='http-post' />
<image>
		<url>http://s2.wp.com/i/buttonw-com.png</url>
		<title>Oh Yeah!!!</title>
		<link>http://fabricadebestsellers.wordpress.com</link>
	</image>
	<atom:link rel="search" type="application/opensearchdescription+xml" href="http://fabricadebestsellers.wordpress.com/osd.xml" title="Oh Yeah!!!" />
	<atom:link rel='hub' href='http://fabricadebestsellers.wordpress.com/?pushpress=hub'/>
		<item>
		<title>Capítulo 1 : entrega final</title>
		<link>http://fabricadebestsellers.wordpress.com/2008/10/09/capitulo-1-entrega-final/</link>
		<comments>http://fabricadebestsellers.wordpress.com/2008/10/09/capitulo-1-entrega-final/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 09 Oct 2008 20:33:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>bypils</dc:creator>
				<category><![CDATA[Novela]]></category>
		<category><![CDATA[Humor]]></category>
		<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://fabricadebestsellers.wordpress.com/?p=18</guid>
		<description><![CDATA[Adán&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.. Pensó que llegaría tarde, pero no. Había conseguido ser puntual. – Suspiró aliviado. Tal y como acabó la reunión con su gestor- de vez en cuando le daba datos para su declaración de IVA aunque la mayoría de los trimestres declaraba inactividad- fue a casa. Se duchó. Se puso un poco más de colonia [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=fabricadebestsellers.wordpress.com&amp;blog=5091558&amp;post=18&amp;subd=fabricadebestsellers&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Adán&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..</strong></p>
<p>Pensó que llegaría tarde, pero no. Había conseguido ser puntual.  – Suspiró aliviado.</p>
<p>Tal y como acabó la reunión con su gestor- de vez en cuando le daba datos para su declaración de IVA aunque la mayoría de los trimestres declaraba inactividad- fue a casa.</p>
<p>Se duchó.</p>
<p>Se puso un poco más de colonia que la habitual, se cepilló los dientes y salió, a toda prisa, a buscar a Lala.</p>
<p>La había notado un poco nerviosa cuando había abierto la puerta…</p>
<p>La observó mientras bajaba del coche.</p>
<p>Es perfecta- pensó mientras la observaba caminar moviendo las caderas suavemente…Lala se balanceó y dio un traspiés. ¿Estaría bien? Le brillaban mucho los ojos y parecía eufórica pero…por lo demás, se ajustaba perfectamente a lo que él necesitaba.</p>
<p>Tenía que concentrarse en la noche y ser encantador . Si había suerte , podía acabar en su cama .</p>
<p>Ese era el objetivo.</p>
<p><strong>Lala&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..</strong></p>
<p>Adán había estado encantador durante toda la cena. Le había hablado de su colección de música, de su amor por el parapente, de su trabajo como experto en anti virus…</p>
<p>Lala se sentía efervescente y divertida. Un poco colocada. Pero muy feliz. La conversación era fluida y las risas se escapaban con naturalidad. Parecían dos amigos que , tras años de desconexión, se hubiesen vuelto a encontrar. Estaba muy cómoda y, de vez en cuando, se daba cuenta que lo miraba fijamente pensando en lo guapo que era. Si, definitivamente, se sentía feliz.</p>
<p>Estaban acabando la cena. Una cena perfecta. En un restaurante perfecto…Pidieron un ristretto y un macciato . Adán la miraba, expectante, como si fuera su turno de palabra. En realidad, así era. El le había mostrado las facetas más prometedoras de su personalidad (estoy sano, hago deporte, tengo pasta) y ahora ella debía dar valor a la mercancía. Pero, la verdad, no tenía ganas de hablar de su intimidad. Ni de explicar como era o como se sentía. Lo primero, era intentar apaciguar aquel sentimiento de incredulidad . ¿Está conmigo? ¡Seguro? ¿Qué me ha visto?. Y lo hacía respondiéndose sin cesar que ella era , también, un ser especial. Interesante, atractiva y con éxito en su trabajo. Esa fue la chispa mágica que ayudó a su cerebro a dejar aquella lucha así que como si la palabra trabajo hubiese desencadenado su barrera protectora, se inclinó hacia Adán y le dijo :</p>
<p>-¿A qué no sabes cuales son las características de la taza perfecta?</p>
<p>-¿Taza  perfecta?- dijo Adán</p>
<p>-Me refiero al café. Estoy trabajando para una propuesta de una empresa que fabrica cafeteras. En la primera reunión, me hicieron esa pregunta. Salí de allí con una clara descripción de lo que es un espresso perfecto y convencida que el mundo del café es un arte.</p>
<p>-A mí me encanta el café. Dime, ¿Cómo es la taza perfecta?.</p>
<p>-No como esta, desde luego, -respondió Lala observando aquel fluido oscuro que desprendía un aroma amargo-  La superficie debe estar bañada por una crema avellana o rojiza….  Y empezó a hablar. Sin pausa.</p>
<p>De las cafeteras, de No Perfect, ….</p>
<p>Adán la escuchaba extasiado, siguiendo los movimientos de sus manos  con ojos sorprendidos. Cuando pidió la cuenta , les obsequiaron con una copa de limoncello que se tomaron con un brindis silencioso que dijo más que muchas palabras. Lala sentía la atracción, estaba allí presente y tan sólida que casi se podía tocar.</p>
<p>Salieron del restaurante buscando un lugar donde seguir coqueteando.</p>
<p>El vino, que nunca tomaba en cantidades tan considerables, parecía haberse metabolizado correctamente con los Farfalle a la Siciliana y se había anclado en un estado de diversión permanente.</p>
<p>Fueron a un pequeño bar, ruidoso y atestado de gente. Las personas se agolpaban en la puerta y la acera del pequeño local, con copas en sus manos. Había una gran algarabía de sonidos: voces, risas, música. Era uno de esos lugares de moda en los que es muy difícil encontrar un sitio donde ubicarse y en el que la charla se convierte en un diálogo  a gritos. El bareto duraría el tiempo que estuviera en las listas de lo más fashion de la ciudad.</p>
<p>A Lala no le gustaban esos tugurios. Se acercaba, si no había más remedio, tras algún acontecimiento laboral en los que “la última copa para relajarse después del éxito” se lo merecía. En cualquier caso, ella tenía treinta y siete años y no veinticinco. Ya se le había pasado la fiebre de la salida del fin de semana en locales de aquel estilo. Prefería actividades más tranquilas . Aún así, esa noche se sentía como cuando tenía veintipocos y se preparaba, excitada, para su aventura nocturna. Le parecía descubrir los aromas y las sensaciones de entonces…Las imágenes del baile lento con Adán llenaron su memoria…</p>
<p>El recuerdo le hizo sentirse optimista y muy relajada. Encajaba en la noche, y eso, después de tanto tiempo, era mucho…</p>
<p>Traviesa, se arrimó a Adán para pasar por el estrecho pasillo de humanos que conducía a la barra. Notó como el daba un respingo al sentir su cuerpo pegado, literalmente, a su espalda. The Healer de John Lee Cocker sonaba por los altavoces.</p>
<p>La cogió del brazo y la guió entre el humo, las manos y los vasos. Ella mantuvo ese contacto unos segundos más de lo que era estrictamente necesario. Se sitúo a su lado y le observó gritar a la camarera.  La nena era imponente: grandes pechos, piernas largas y fibrosas, un culo inamovible y menos ropa que la que se ponía Lala para ir a la playa.</p>
<p>Adán ni se inmutó.  No vio reacción alguna en sus pupilas, en la posición de su cuerpo ni en su actitud. Le complació enormemente.</p>
<p>Lala apuró su copa en dos o tres tragos. Tragos largos que quemaban su garganta y subían, vertiginosamente, a su cerebro. A la media hora, empezó a sentir un calor agobiante y un inicio de migraña.</p>
<p>Sin importarle esas inconveniencias algo en su interior  le hizo acercarse a Adán y susurrarle al oído-Me encanta este sitio&#8230; y tú-pensó, sonriéndose como una boba.</p>
<p>En ese instante alguien rozó  su espalda y la empujó. Su cuerpo se pegó al de Adán. Sintió su respiración, la humedad de su sudor, el olor de su colonia. Alzó el rostro y buscó sus ojos pero se desvió en sus labios .Volvió a experimentar esa intensidad de sensaciones que empezaba a ser familiar y muy placentera. Cuando sus bocas contactaron, casi pierde el control sobre sus emociones.</p>
<p>El momento se podía haber prolongado- ojalá- pero la migraña empezó a hacerse presente. La saludaba con voz pícara-.  ¡Hola, soy tu querido dolor de cabeza!. Era algo que le pasaba desde hacía unos años. Tras visitar a varios neurólogos y hacerse las pruebas pertinentes le habían diagnosticado una neuralgia hemicraneal de etiología desconocida. Traducido al lenguaje de los mortales no licenciados en medicina, eran dolores de cabeza intensos en la zona derecha de la cabeza. Las famosas migrañas. Lo que no pudieron explicar es la presencia de la mujer que le anunciaba esas crisis dolorosas. Los que tienen esta afección, saben que antes de que el dolor se vuelva insoportable, antes de que moleste cualquier luz y cualquier sonido, antes de todo eso, se producen unos latidos sordos y lejanos que , de alguna manera, son el comienzo del ataque. Justo ese era el momento de tomar los analgésicos y, para Lala, también era el momento de la visita.</p>
<p>Era una mujer gorda , muy parecida a una cantante de gospel, que llegaba tambaleando sus carnes.<br />
Siempre era lo mismo. El último neurólogo que visitó la derivó a un psiquiatra especializado en episodios alucinatorios. Fue a su consulta solo porque Celia y Max insistieron . Pegajosos y pesados, no paraban de repetirle que eso era rarísimo y que debía ser tratado. No hubo ningún avance: la gorda aparecía cuando le iba a dar uno de sus dolores de cabeza-de etiología desconocida-y le cantaba –muy bien, por cierto- hasta el final. Ah!!! Y unas veces aparecía sola y otras, con un super coro de voces negras …El psiquiatra, amparándose en su ética profesional, le dio el alta . No es perjudicial y te pasa solo de vez en cuando. No te preocupes- decidió que su economía ya había sufrido bastante y puso fin a la terapia.</p>
<p>Un tiempo más tarde, Lala descubrió la serie Ally McBeal y se sintió reconfortada al pensar que no era la única que veía a gente cantando. Dejó de preocuparse por el tema y se reafirmo en su normalidad el día que vio un anuncio de compresas en las que la regla se personificaba en una señora vestida de rojo que iba saludando a las mujeres : Hola, soy tu regla.</p>
<p>Las migrañas fueron espaciándose y las visitas de Nany (después de 78 representaciones, ya se habían hecho íntimas y le había puesto nombre) disminuyeron. Hasta hace poco. Hasta ahora.</p>
<p>Nany había vuelto. Oh yeah!</p>
<p>Con desasosiego se separó de Adán. Este tenía los labios entreabiertos y los ojos cerrados. Había derramado la copa.</p>
<p>- Salgamos de aquí. Hay demasiada gente y empiezo a sentirme mal.-le dijo , aturdida.</p>
<p>Oh, yeah! Cantaba la neuralgia.</p>
<p>Ya en la calle Lala se sintió más aliviada pero la migraña seguía avanzando hacia el gran estallido. Oh, yeah, Oh , yeah, Oh yeahhhh!!!!</p>
<p>Una crisis de neuralgia, en una noche como aquella, no presagiaba nada bueno. Rebuscó en su bolso y descubrió horrorizada que se había olvidado sus analgésicos ¡Hacía tanto tiempo que no tenía dolor de cabeza!. Sólo había dos soluciones: farmacia de guardia o su casa.</p>
<p>Adán recorrió varias manzanas buscando una farmacia. No hubo suerte.</p>
<p>Un tiempo eterno y lento después, Lala abría la puerta de su casa y corría como una exhalación hacia su dormitorio buscando las malditas pastillas.</p>
<p>Adán estaba en el comedor. Y, a ella le dolía terriblemente la cabeza . Cualquier plan de seducción quedaba aniquilado. Cualquier intento de comunicación verbal era costoso. Es más, cualquier humano a su alrededor, sobraba.</p>
<p>Cuando Lala le explicó que el único remedio para aliviar su dolor era la oscuridad , el silencio e intentar dormir Adán no se dejó llevar por segundas interpretaciones. Se comportó como ¿un caballero? No, mejor como una persona normal, meditó Lala mientras se desmaquillaba frente a su espejo.</p>
<p>Le había dado las gracias por la velada. Le había asegurado que se lo había pasado muy bien. Le había aconsejado descansar para que se le pasará la migraña. Le había dicho que la llamaría. Le había dado un tenue beso en los labios.</p>
<p>Se había ido.</p>
<p>Lala sentía emociones encontradas. Por un lado, un gran alivio la embargó cuando vio que la puerta se cerraba &#8211; Oh, yeah, oh yeah, seguía cantando la gorda-pero otra parte desconocida de su persona se sentía desilusionada.</p>
<p>Un doloroso latido en la sien derecha le informó de que no había llegado a tiempo para parar el ataque. Nany, la reina del gospel, se preparaba para una actuación estelar.</p>
<p>No estaba todo perdido. Había otra oportunidad. Nada se había consumado. Todo seguía siendo posible.- la informó la voz optimista de su cerebro .¡Otra cita, please! -suplicó al Gran Jefe (por qué alguien habrá que dirija todo el cotarro, no?).</p>
<p>Se tendió en la cama y apoyó su mejilla derecha contra la almohada. El dolor menguó un poco. Sin pensar en Adán, ni en nada, cerró los ojos y rezó para dormirse lo antes posible y que aquella migraña despareciera.</p>
<p style="text-align:center;"><a href="http://fabricadebestsellers.files.wordpress.com/2008/10/portada-sin-titulo2.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-20" title="portada-sin-titulo2" src="http://fabricadebestsellers.files.wordpress.com/2008/10/portada-sin-titulo2.jpg?w=863&#038;h=1232" alt="" width="863" height="1232" /></a></p>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/fabricadebestsellers.wordpress.com/18/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/fabricadebestsellers.wordpress.com/18/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/fabricadebestsellers.wordpress.com/18/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/fabricadebestsellers.wordpress.com/18/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gofacebook/fabricadebestsellers.wordpress.com/18/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/facebook/fabricadebestsellers.wordpress.com/18/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gotwitter/fabricadebestsellers.wordpress.com/18/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/twitter/fabricadebestsellers.wordpress.com/18/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/fabricadebestsellers.wordpress.com/18/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/fabricadebestsellers.wordpress.com/18/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/fabricadebestsellers.wordpress.com/18/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/fabricadebestsellers.wordpress.com/18/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/fabricadebestsellers.wordpress.com/18/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/fabricadebestsellers.wordpress.com/18/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=fabricadebestsellers.wordpress.com&amp;blog=5091558&amp;post=18&amp;subd=fabricadebestsellers&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://fabricadebestsellers.wordpress.com/2008/10/09/capitulo-1-entrega-final/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>1</slash:comments>
	
		<media:content url="http://1.gravatar.com/avatar/1067b212244945fec12cb572e870af4f?s=96&#38;d=identicon&#38;r=G" medium="image">
			<media:title type="html">bypils</media:title>
		</media:content>

		<media:content url="http://fabricadebestsellers.files.wordpress.com/2008/10/portada-sin-titulo2.jpg" medium="image">
			<media:title type="html">portada-sin-titulo2</media:title>
		</media:content>
	</item>
		<item>
		<title>Capítulo 1 : segunda entrega: La cita.</title>
		<link>http://fabricadebestsellers.wordpress.com/2008/10/08/capitulo-1-segunda-entrega-la-cita/</link>
		<comments>http://fabricadebestsellers.wordpress.com/2008/10/08/capitulo-1-segunda-entrega-la-cita/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 08 Oct 2008 21:29:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>bypils</dc:creator>
				<category><![CDATA[Novela]]></category>
		<category><![CDATA[Primícia]]></category>
		<category><![CDATA[Humor]]></category>
		<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://fabricadebestsellers.wordpress.com/?p=15</guid>
		<description><![CDATA[Barcelona España Viernes, 25 Abril. 7:30 AM Despertó lentamente. Un desagradable sonido se había introducido en su sueño. Pero no le había ganado la partida.  Abrió un ojo, frunció el entrecejo y manoteó en el aire intentando encontrar el despertador . Cuando pudo deshacerse de aquel terrible zumbido eléctrico, se concedió diez minutos más. Pero [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=fabricadebestsellers.wordpress.com&amp;blog=5091558&amp;post=15&amp;subd=fabricadebestsellers&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>B</strong><strong>arcelona<br />
España<br />
Viernes, 25 Abril. 7:30 AM</strong></p>
<p>Despertó lentamente. Un desagradable sonido se había introducido en su sueño. Pero no le había ganado la partida.  Abrió un ojo, frunció el entrecejo y manoteó en el aire intentando encontrar el despertador . Cuando pudo deshacerse de aquel terrible zumbido eléctrico, se concedió diez minutos más.</p>
<p>Pero era demasiado tarde.</p>
<p>Su cerebro ya estaba despierto .</p>
<p>Se desperezó y desconectó la alarma. Lo olvidaba a menudo . ¿Cuántas veces había oído el rrrriinnngggg, desde la ducha, en la cocina…?.</p>
<p>Se sentó en la cama y estiró los brazos. Percibía una buen despertar.</p>
<p>Ese día, nada, n-a-d-a iba a ser molesto. Nada iba a salir mal. No era muy dada a autoinculcarse energía positiva por las mañanas…Y menos antes de tomar contacto con el Planeta Tierra y con sus indescriptibles cappuccinos.</p>
<p>Pero… ese día era diferente.</p>
<p>Era su día. Uno de esos pocos que te tocan en la vida, en la que los planetas se alinean en perfecta armonía, formando trígonos y cabriolas delicadas que hacen que todas las buenas vibraciones del universo confluyan en tu persona, directamente. Cual foco en escenario oscuro.</p>
<p>Mati, la chica que limpiaba las oficinas en las que trabajaba, le había advertido de esta circunstancia prodigiosa:</p>
<p>-. <em>El 25 de Abril es tu día. Es bueno para todo. Lo que quieras , lo conseguirás. Saturno está en tu regente&#8230; No te olvides.. El 25.</em> –. Y Lala no le había dado importancia al comentario pero en su mente, se había grabado una fecha. ¿Quién no lo haría cuando la predicción es de Felicidad Absoluta?25,25,25, 25 de AAAbrilll..</p>
<p>El 24 había dado paso al 25 y Lala se adentraba  en el mundo consciente con la fortuna de cara.</p>
<p>¿No era fantástico creérselo?. Pues , sí. Y ella se lo creía de una forma intensa y devota. Mati había acertado con anterioridad. Y sobre cosas muy íntimas , de esas que no explicas a nadie o de las que te preocupan hasta la médula. Así que aunque su faceta más racional se quejara con estridencia, se había dejado llevar por ese otro aspecto más emocional y estaba absolutamente convencida que la jornada que se le avecinaba iba a ser especial…</p>
<p>Buen rollo.</p>
<p>Se preparó el cappuccino matinal mientras en la televisión , se sucedían las últimas imágenes de la Guerra (*). Su buen humor se desvaneció. Cambió de canal y se quedó ensimismada con un anuncio de una cama inflable que siempre estaba tentada de comprar. Esas eran las cosas fáciles que hacían olvidar que, en otros lugares, muy lejos, las cosas estaban realmente mal. Funcionaba así. Simplemente. La cama era un objeto que nunca utilizaría porque no le gustaba que la gente fuera a dormir a su casa. Aún así, siempre creía en la posibilidad de necesitar el artilugio…por si acaso.</p>
<p>¿Qué Guerra dijo Ud?</p>
<p>(<em>*) Nota del Autor : Enero 2005. Dato aterrador :Hay más de 40 conflictos armados en nuestro planeta.A elegir. </em></p>
<p>El cappuccino estaba delicioso&#8230; Ni muy caliente ni muy frío, crema suave y al punto de azúcar. Fue capturando la crema .La leche, de tan emulsionada,  se podía paladear . La cuchara se hundía en ella como si fuera  mousse. Se recreó en el momento , disfrutando de cada sorbo . Dejó la taza en el fregadero. Rectificó a los pocos segundos, y tras pasarla por el grifo la introdujo en el lavavajillas. Miró la cocina y se sintió satisfecha: todo estaba en su lugar.</p>
<p>Entró en el baño.</p>
<p>El color la sorprendió: verde manzana y violeta africano.</p>
<p>Suponía que ya se acostumbraría pero aún estaba anclada en la fase novedad.<br />
La luz se vertía por la ventana , las plantas que había colocado en el alféizar de la ducha , lucían erguidas, frondosas y muy verdes. La atmósfera estaba impregnada del olor de su champú favorito y las toallas colgaban, primorosas , de los toalleros que había comprado la semana anterior y que, con gran satisfacción personal, había colocado ella sola.</p>
<p>Los colores de las paredes habían sido su gran obsesión del fin de semana anterior.</p>
<p>Su pequeño piso en las afueras de la ciudad, había sido decorado con mimo. Cada cuadro, cojín, alfombra o lámpara habían sido escogidos a conciencia. Vivía en uno de esos edificios modernos con piscina comunitaria. Lala se había decantado por un piso de 90 metros cuadrados con 40 metros más de  jardín , que era de la comunidad aunque de uso privativo del propietario.</p>
<p>El “uso privativo” la encandiló al instante y al comprar el piso ganó un pequeño espacio verde en su vida. Con el tiempo, lo había transformado en un diminuto oasis entre tanto cemento. Al principio, había plantado césped y le habían instalado un complejo sistema de riego automático por aspersión. Pero las condiciones climatológicas de la ciudad, habían amarilleado la hierba, para después secarla completamente. Los intentos de recuperar el idílico manto verde fueron en vano y Lala decidió cambiar la estética de su pequeño jardín. Una visita a Ibiza fue lo único necesario para hacer saltar la chispa de su ingenio como decoradora : combinó tarima y cantos rodados de piedra de río. Colocó un gran sofá de mimbre con mullidos cojines blancos debajo de una glorieta hecha con cuatro vigas y tiras de brezo. Colgó cortinas de bambú y móviles y varias ristras de lucecitas blancas, que solo encendía las noches de verano o cuando organizaba una cena “de terraza”. Compró dos vasijas de terracota y plantó diferentes tipos de cactus. En las paredes laterales que circundaban el jardín, dejó crecer el galán de noche, que con los años, había cubierto el perímetro de la verja en su totalidad. En invierno estaba verde y frondoso y a principios de verano, se llenaba de unas florecillas blancas con un aroma intenso, similar al de los lirios. Unos faroles de arcilla con siluetas de estrellas huecas, iluminaban el pequeño chill out en el que pasaba muchos momentos de placer .</p>
<p>El interior del piso había sido remodelado, derribando todos los tabiques para crear  un loft. Todo su mundo se concentraba en una espaciosa sala, en la que paredes de ladrillos de cristal separaban los ambientes . Grandes ventanales, dejaban ver el exterior desde cualquier punto de la casa. Además del blanco, los toques de lila se sucedían por todas partes, mezclados con los intensos granates del sofá y del sillón de lectura.La cocina, integrada en la sala, era completamente blanca y estaba llena de plantitas de albahaca diseminadas por las estanterías y los mostradores de mármol.</p>
<p>Había ido utilizando todos sus recursos económicos en aquellas reformas y cuando llegó el momento de atacar el baño, su presupuesto había quedado reducido a nada. Dejó lo imprescindible y optó por una nueva ducha y unos relucientes inodoros como únicos cambios en aquella dependencia. No se podía quejar: los anteriores propietarios no se habían decantado por mármoles horteras o baldosas de dibujos imposibles. El baño era clásico y elegante pero… desentonaba con la personalidad del ambiente que había recreado a su alrededor.</p>
<p>Cada mañana, el blanco lánguido de la pared y los accesorios dorados, la ponían de mal humor. No podía evitarlo. Su mente enferma, no dejaba de pensar en como cambiar su aspecto, utilizando poco dinero y s-i-n  o-b-r-a-s. Ese era el concepto más importante : sin ningún operario deambulando por su casa, picando suelo, llenándolo todo de polvo… S-i-n  o-b-r-a-s.  Renovando el color de las paredes y los accesorios , el baño podía dar un cambio radical. El mueble de madera que lo presidía sufriría un cambio de aspecto. Además, pensó en pintar de un color violeta profundo, para después sacar aquel espejo  vulgar y colocar, en su lugar, un espejo antiguo que había comprado en un mercadillo. Una vez elaborado su plan, nada podía detenerla. Empezó por decapar el mueble de madera que pasó de ser blanco a ofrecer múltiples tonos del magenta al violeta. Llamó a su hermano para sobornarlo: necesitaba de sus conocimientos. A cambio de un super banquete le prometió preparar las paredes con un acabado rústico para que ella pudiera pintarlas. Tenía que cubrir toda la superficie de una pasta rugosa que después se trataba con unas ceras especiales para que la pintura tuviera un aspecto envejecido.</p>
<p>Con las paredes desnudas y ya preparadas, estudió la luz y la posibilidad de mezclar dos colores. Eligió un fin de semana tranquilo en los que no esperaba interrupciones y se pasó un viernes por la tarde, totalmente dedicada a comprar todo el material necesario.</p>
<p>Empezó el sábado por la mañana : tapó todos los interruptores, rodapiés, marcos de puertas , ventanas, suelo. Si algo había aprendido de sus experiencias anteriores era la importancia vital de dejar todo lo que no debía ser pintado, perfectamente tapado. A salvo de goteos y salpicaduras. Era necesario dedicar todo el tiempo que fuera necesario a esta tarea…</p>
<p>Ya era tarde cuando había empezado a dar color a las paredes.</p>
<p>Con el pelo lleno de salpicaduras, y la cara cubierta de pecas lilas y verdes, había visto como la habitación se iba transformando. Cada rodillazo de pintura, iba acompañada de un paso hacia atrás y unos segundos de  contemplación. En unas horas, el baño feo y convencional se convirtió en un espacio divertido y acogedor.</p>
<p>El domingo, ya retirados los protectores plásticos y ,a la luz del sol, la obra de arte había sido finalizada. El toque mágico lo dio el espejo . Su hermano, fiel al chantaje al que le estaba sometiendo (esta vez era la copia de la Biblioteca musical de su i-pod)había colocado el espejo y la había felicitado por el resultado. Teniendo en cuenta que era un decorador de interiores consumado, Lala se sintió absolutamente complacida con el lavabo resucitado. Después, lo siguió mimando y compró  toallas nuevas de los mismos colores,  plantas y un par de accesorios adecuados a la nueva estética.</p>
<p>Durante aquella semana, cada vez que iba de camino a la cocina, abría la puerta y lo miraba.  Había quedado muy bien. Mejor de lo que pensaba.</p>
<p>Sintió , de nuevo, esa sensación de satisfacción intensa cuando su mirada se detuvo en el espejo –antiguo-comprado-en-un-mercadillo.</p>
<p>No se miraba mucho al espejo y cuando lo hacía, unas veces se resignaba a convivir con su aspecto y otras – las menos-, se sentía absolutamente reconciliada con el rostro y la figura que allí se reflejaban. Dependía de su humor y su disposición a mirarse con detenimiento. Lala, no se sentía esclavizada por sus formas o sus arrugas. La verdad, es que hacía tiempo que se había aceptado. Sencilla y simplemente. Suponía que tendría que ver con la edad…. Aún así, toda mujer siente el reto de vez en cuando : ¿una boda? ¿una fiesta? ¿una cita?…. Y ahí está el espejo, diciéndote …cosas. Pero ese día, inmersa en esa nube de buena fortuna que la rodeaba , su visita al baño , al espejo, a la vida se había convertido en una celebración.</p>
<p>Un análisis detallado ( desde todas las distancias y en todas las poses) le confirmó que esa mañana, tenía “el guapo subido”. Sus ojos brillaban más que de costumbre y una sonrisa se había colado en sus labios y se había instalado allí de forma permanente.</p>
<p>Eso le hizo recordar a Max y la  sonrisa se agrandó.</p>
<p>-.<em>Si el día es lo bueno que tiene que ser , hoy Max contactará conmigo.<br />
</em><br />
Max era un inglés encantador que había conocido en uno de sus últimos proyectos. La presión y el trabajo, codo a codo, y viéndose a todas horas, les había convertido en amigos profundos. Un tipo de amigo que siempre esta ahí aunque no esté..Existía algo especial entre los dos. Lo quería de verdad.</p>
<p>¿Y cuantos hay a los que se quiere de verdad?</p>
<p>La colaboración profesional acabó y él volvió a Londres. Pero su amistad había florecido intensamente y había sido necesario encontrar la forma de seguir conectando sentimientos. Dejaron de ser conocidos para ser amigos .Después, traspasaron esa tenue frontera de amor y se convirtieron en hermanos de alma. Que es mucho más que de sangre. Pero la distancia era una traba , incluso para esa descomunal pasión friendly. Hablar largo y tendido, como habían hecho cuando Max vivía en Barcelona, no se podía reproducir vía teléfono. Siempre era difícil encontrar un momento y cuando éste se presentaba, la hora era inoportuna.</p>
<p>El e-mail se convirtió en su salvación …</p>
<p>Se escribían, explicando los pequeños acontecimientos del día a día aunque eso no era suficiente y habían empezado a añadir pensamientos, reflexiones personales, sentimientos, &#8230; Y la cosa se fue haciendo grande. Más grande. Gigante. Lala y Max estaban e-obsesionados. Se lo decían todo.</p>
<p>Ya disfrutaban de una relación sólida cuando Lala inauguró su blog. Al principio, Max se mostró desconfiado : tenía la sensación que escribir diariamente en aquel diario on line , le iba a quitar tiempo para sus e-confidencias pero, poco a poco, Lala fue implicándolo hasta conseguir que fuera su comentarista fijo y coautor de muchos de los textos. Lo del blog la había enganchado desde el primer momento.</p>
<p>Había descubierto esta nueva herramienta que le brindaba Internet, gracias a uno de sus clientes . Le habían pedido que creara un espacio en internet para todos los imperfectos del mundo y una cosa había llevado a la otra. También tuvo mucho que ver , que el técnico informático que le asignaron al proyecto era un tío encantador, sexy y despierto que se intentó meter en la cama con ella. No es que no lo hubiese valorado en un primer momento de naturaleza impulsiva, pero&#8230; no había química. Y había reculado. Pero, al final, había  ganado un amigo y un fantástico blog propio que el técnico le había diseñado.</p>
<p>El día que tuvo que decidir el tema y núcleo argumental, Max le dio una idea: siempre estaban hablando de la importancia de vivir un segundo feliz al día , como mínimo. Lo llamaban “happy second” y les servía para concentrarse en detalles cotidianos , que después describían como el más auténtico placer que jamás hubieran experimentado. Desde tomar un cappuccino a un buen orgasmo .El Happy second, lo abarcaba todo. Así que con el permiso de su colega y amigo, el blog de Lala se llamo “One Happy Second”. Empezó a escribir diariamente …</p>
<p>Poco a poco, algunos internautas despistados se dejaban caer por esas páginas y, en unos meses, ya había un público de unos 50 fieles que cada día, leían su texto del Happy Second y el correspondiente comentario de Max. A Lala le asombraba pensar que había personas que esperaban su aportación al blog pero , a la vez, la enorgullecía y le hacía ser constante para no defraudar a su pequeño grupo de seguidores. Era una cantidad ridícula. El técnico informático le había dicho que el número de visitas diarias para que el blog fuera considerado un blog era de 1.000. 1.000????. Con sus 50, se sentía subyugada.</p>
<p>El éxito-aunque los expertos no lo consideraran así- tenía un copartícipe indiscutible: Max. Siempre, Max.</p>
<p>Sin quererlo ni planificarlo, los mails y los comentarios  de aquel inglés estirado, los había llevado a unos niveles de profunda complicidad y de dependencia.</p>
<p>Recordaba la primera confesión íntima. Un mail, con unas líneas de Max a modo de nota bene, en las que le hablaba, sin tapujos, del tamaño de su pene. Max estaba acomplejado por unos centímetros de menos en su bien construido cuerpo y ese complejo se había convertido en fobia tras conocer el temerario plan de su grupo de amigos para el verano : nada menos que una semana en una  playa nudista. Lala se quedó estupefacta al leer aquella confesión .Después, decidió escribir su respuesta en el blog .</p>
<p>Algo que todos podían leer pero que sólo él entendería.</p>
<p><strong>EL BLOG DE LALA</strong></p>
<p><strong>LOS TAMAÑOS</strong></p>
<p><em>NO SE QUIEN FUE EL QUE INVENTO LO DE LAS TALLAS .CUALQUIER DIA DE ESTOS, LO MIRO EN GOOGLE . PERO LO CIERTO ES QUE ESAS MEDIDAS STANDARS SON LAS QUE VAN RIGIENDO NUESTRA VIDA .</p>
<p>UNA 44 DE PANTALÓN, UN 37 DE PIE, UNA 95 DE SUJETADOR, UNA M PARA LAS CAMISETAS …. SI NINGUNA TE COBIJA ENTRAS EN LOS GRUPOS DE RIESGO ..¡CUIDADO!. ESTAS MUY GORDA O MUY DELGADA. TIENES DEMASIADAS TETAS O ERES LISA COMO UNA TABLA DE PLANCHAR.¿DÓNDE VIVEN ESTOS CREADORES DEL TALLAJE? TAL VEZ, SEA UN MUNDO PARALELO QUE DESCONOCEMOS DONDE LAS COSAS NO SON COMO LAS DE ESTA DIMENSIÓN.</p>
<p>DESPUÉS ESTÁ LO DE LAS MEDIAS (AVERAGE). PONDERADAS , ESO SI. UNA SERIE DE DATOS RECOGIDOS DE UNA MUESTRA UNIVERSAL QUE NOS REPRESENTA. LAS VECES QUE HACEMOS EL AMOR A LA SEMANA, EL NUMERO DE DUCHAS SEMANALES O LOS 13 CM DE LONGITUD EN ERECCIÓN… MÁS MEDIDAS , MÁS GRUPOS DE EXCLUSIÓN.</p>
<p>CON EL TIEMPO, TODAS LAS TALLAS CAMBIAN. Y LAS QUE MÁS CAMBIAN  , SON LAS MEDIDAS DEL ALMA. TE IMPORTAN MÁS, LOS KG DE AMOR, LOS KM DE AMISTAD, LAS XL DE LAS RISAS .</p>
<p>LO QUE ENVUELVE , SE TIRA. ..</p>
<p>NO CREAS QUE ME HE ENTERNECIDO Y SE ME HA IDO LA MANO CON EL ESTILO CURSI. NO. NADA DE ESO. AHORA, SOLO ME INTERESA LO QUE LAS PERSONAS SON. PERO, SUPONGO QUE ESTO NO ES SUFICIENTE PARA TRANSMITIRTE  LA VERDADERA MORALEJA DE ESTE TEXTO. ALLÁ VA :</p>
<p>1-. UN PENE NO TIENE PORQUE MEDIR 13 CM EN ERECCIÓN PARA QUE PROPORCIONE UN PLACER SALVAJE .  EL TALENTO ES MÁS IMPORTANTE QUE CUALQUIER OTRA COSA.</p>
<p>VE A LA PLAYA Y MUESTRA TU PRECIOSO CUERPO. TODO.<br />
CAMINA SINTIENDO ESE HILO QUE TIRA DE TI, HACIA ARRIBA.<br />
Y MÍRALOS.<br />
PORQUE EN TUS OJOS ESTÁ TU TALLA.</em></p>
<p>Esos fueron los inicios de la terapia LalaMax. El poder contar con un ser humano de tu confianza, con la sensibilidad adecuada y el permiso de actuar con total franqueza, les permitió ir vaciando compartimentos de amarguras , complejos o simplemente, de sentimientos que debían ser renovados.</p>
<p>Unas veces por mail, si querían privacidad y otras , a través del blog, Max y Lala se comunicaban. A alto nivel.</p>
<p>Habían creado una literatura particular que ejercía un efecto terapéutico en los autores. Llegar a casa, abrir el correo electrónico y encontrar un mensaje de Max en la Bandeja de Entrada hacía desparecer los problemas del día.</p>
<p>Todo iba bien, hasta que Max ,de forma repentina, dejó de comunicarse.</p>
<p>Eoooooooo. No había nadie al otro lado de ningún sitio ….</p>
<p>En los últimos días, algo había cambiado. Lo debía haber notado antes pero se había despistado &#8230; Cuando le escribió aquel mail diciendo que  cambiaba de trabajo, que se trasladaba a un pueblo en la campiña?… en ese momento debía de haber intervenido de una manera más tajante e insistente. Ella le preguntó por esos nuevos planes , asombrosos y repentinos, pero Max le hizo creer que era un proyecto y no un hecho consumado.</p>
<p>Su último correo era telegráfico. Algo así como : Un telegrama ha cambiado mi vida. STOP. Le he dicho a mi jefe que se vaya a freír espárragos STOP Amo a Clark STOP Voy a estar desconectado un tiempo pero volveré, baby. STOP.</p>
<p>Prometió escribir… pero pasaba el tiempo y no había noticias. Ni buenas . Ni malas. Aunque nunca se llamaban por teléfono, lo había hecho un poco alarmada por el silencio prolongado  pero no consiguió contactar. Todos los números tenían un servicio de contestador automático que notificaba que Max se pondría en contacto con el que dejara sus datos tras el pitido consabido. Pero Max, no contactaba. Ni por mail, ni en el blog, ni por teléfono&#8230;Nada.</p>
<p>El vacío que sentía era inmenso. Justamente cuando más necesitaba de sus palabras, había desaparecido del mapa. Sabía que tenía ganas de dejar su vida actual e irse a vivir al campo pero no creía que Max, una de las personas más perfeccionistas que conocía, no hubiese planificado al milímetro su “gran huida”-así la llamaba a él- . Además, seguro que le hubiese hecho partícipe de sus planes… Algo había pasado. Pero las malas noticias , son las que viajan más veloces y la verdad es que a ella, no le habían llegado… En su interior, sabía que no le había pasado nada malo.</p>
<p>Mientras pensaba en su amigo,  se había vestido y estaba acabando de maquillarse. Era un mínimo que se concedía cada mañana : hidratante, base y sus polvos bronceadores favoritos. Cualquier acción consciente que realizaba por la mañana requería dos requisitos imprescindibles : un cappuccino y un brochazo. Sin eso, no se sentía humana. Revisó su aspecto y una mueca de satisfacción apareció en su rostro. .. .</p>
<p>Contenta, feliz y radiante, Lala se metió en su coche, rumbo al centro de la ciudad&#8230;</p>
<p>Puso la música un poco más alta de lo que era habitual. Oh Happy Day!!!</p>
<p><em> Oh happy day<br />
Oh happy day<br />
Oh happy day<br />
</em><br />
Se dirigió a la ciudad en su todoterreno, sentada y erguida, segura tras sus gafas de sol y guapa. Muy guapa. Por lo menos, así se sentía mientras sus manos seguían el ritmo de la música sobre el volante. Los coches fueron aminorando la marcha y empezó a circular con lentitud.</p>
<p>Lala cantaba , a grito pelado. Movía la cabeza, uno, dos. Pata pam. Lalaala…Y entonces vio que un ejecutivo imponente la miraba desde la ventanilla de su BMW. Lo miró y coqueteó unos instantes. El le devolvió la sonrisa y avanzó. Otros coches ocuparon su lugar . El clásico juego del coche.  Te miro. Me miras. Nos miramos. Lo imaginamos. Sonreímos. Avanzamos…</p>
<p>Pasaron demasiados minutos, demasiados vehículos.</p>
<p>El bienestar que había conseguido imprimir a los inicios del día, se estaba esfumando lentamente. Remitía el buen rollo mientras que la inquietud empezaba apoderarse de su espíritu .</p>
<p>Eso ero lo que les pasaba a los humanos cuando se veían sometidos a un atasco.  Ahora, la confluencia astral parecía volverse en su contra. Llevaba más de media hora de circulación lenta.</p>
<p>Pesada .<br />
Tediosa.<br />
Exasperante.</p>
<p>Su coche le parecía minúsculo.</p>
<p>Y ….ella se sentía a punto de explotar.</p>
<p>Ya se había cansado de tantear a todo tío interesante que aparecía ventanilla contra ventanilla. Arrugó el entrecejo.</p>
<p>¿Por qué había tanto tráfico?. ¿Por qué todos los habitantes de la zona habían decidido coger sus coches? ¿Por qué había salido tan justa de casa?¿No era su día estrella?&#8230;..</p>
<p>Pensó en encenderse un cigarro, pero inmediatamente desestimó la idea.</p>
<p>Por desgracia para ella, la reconsideró inmediatamente. Ya estaba revolviendo en su inmenso bolso, intentando localizar el paquete de tabaco cuando un semáforo la salvo. Dejó de buscar en aquel universo paralelo y avanzó unos centímetros.</p>
<p>La larga caravana de coches empezó a circular. Iban ganando metros y el tráfico parecía volver a la normalidad. Uno a uno, todos pasaron por una zona acordonada por la policía donde había dos coches accidentados.  Una persona estaba tendida en el suelo y en la ambulancia había movimiento. Al llegar a la zona  , los vehículos ralentizaban la marcha y sus ocupantes observaban la escena , fascinados por el morbo. El morbo. Lala también miró. Como todos.  Sintió un escalofrío y, por unos segundos, se lamentó por la suerte de los ocupantes de los vehículos. Sintió que los buenos augurios pronosticados para el día se desvanecían como por arte de magia ….</p>
<p>Y quiso recuperarlos.</p>
<p><em>“Solo tu eres el causante de tu buena suerte”. </em></p>
<p>Uno de los periódicos más importantes de la ciudad, publicaba diariamente una entrevista en su contraportada. Eran buenos ejercicios de pregunta y respuesta que brillaban por sí mismos , pero lo que más atraía a Lala era la capacidad de los autores para elegir a las personas que iban a protagonizar la contra.</p>
<p>Todas eran diferentes e igualmente interesantes : un físico, un profesor de economía, una joven actriz, un escritor, un juguetero,… Todas las profesiones, todas las personalidades, todas las situaciones, todas las vidas, … Todas eran un lugar donde pararse y aprender algo.</p>
<p>Lala se había quedado con varios titulares de aquellos artículos. Los recordaba y los utilizaba.  Hacía pocos días , había leído la experiencia del autor de un libro sobre la Buena Suerte y había sido contundente : la provocamos nosotros mismos. Y lo podemos hacer intencionadamente. ¿Por qué no?. Se había preguntado Lala. Teniendo en cuenta que el cerebro es tonto (otra idea extraída de un articulo de una neuropsicóloga), todo lo referente al ser humano es posible. Esa había sido la conclusión.</p>
<p>Además, como autora del blog “One Happy Second” no podía dejar que el buen karma se disolviera en aquella carretera. Tanto rollo sobre la felicidad y ahí estaba ella, agobiada.. .A tope de coches&#8230;</p>
<p>Decidió que era el momento de dejar de teorizar sobre estas cuestiones y debía empezar a practicarlas.</p>
<p>Entonces, Lala se concentró en todo lo que de maravilloso tenía aquel día :  se había despertado y vivía , ese era un primer punto a su favor. No había sufrido ningún accidente en el camino , se dirigía a su trabajo ,que lo tenía, y le gustaba muchísimo!, tenía un piso encantador con un baño verde y violeta,  un par de buenos amigos y una familia genial, … y esa noche se iba a cenar con un hombre guapísimo. Ah! Y Mati había predicho buenas vibraciones….</p>
<p>Respiró hondo.</p>
<p>Todo está bien. El día luce. La vida es bella. ¿No ves ese cielo tan azul?.¿No escuchas esa música deliciosa?. ¿No te diriges hacia tu trabajo que te encanta? ¿No te sientes sana?¿Qué me dices de ese primer sorbo al cappuccino de esta mañana?. Disfruta de los detalles –ahora que puedes-que no se te escapen.</p>
<p>Se empezó a sentir mejor.¿Realmente estaría loca? .Inspiró de nuevo y siguió concentrándose en todo lo happy (¿había algo?)del momento.</p>
<p>Disfrutar de las pequeñas cosas solo lo saben hacer unos cuantos priveligiados. Son esos que se adaptan a cada situación y absorben sólo los buenos momentos. El padre de Lala era así de una forma natural.Ella lo había aprendido.</p>
<p>Recordada sus paseos por la lonja de pescado de un pueblecito de la costa : él observando con atención los movimientos, preguntando a los pescadores, deleitándose con la llegada de las barcazas al puerto….Lala, aburrida y solo detectando el intenso olor de la lonja, las escamas que se pegaban a su ropa,… Y entonces, su padre la incluía en su viaje y le mostraba aquel escenario como él lo veía : interesante y brillante.</p>
<p>Cualquier experiencia la recibía y la trataba exquisitamente : mar, montaña, amigos, hijos, reuniones, libros,..</p>
<p>Objetivamente debía admitir que esa forma de disfrutar de los placeres sencillos solo daba un fruto : la microfelicidad. Pequeñas felicidades que si se agrupaban , conformaban una existencia plácida y dichosa. Eran esas pequeñas cédulas de placer lo que preparaban al ser humano para afrontar aquellas otras dosis de veneno que la vida tenía reservada para cada uno. Y ese era el antídoto.</p>
<p>Por algo aquella obsesión con el happy second. Tal vez, no había desarrollado la habilidad de su padre de una forma innata pero&#8230; la había aprendido y la estaba aplicando conscientemente en su vida.</p>
<p>Perdida en sus pensamientos, había recorrido casi la mitad de su trayecto. Miró la hora. Iba bien de tiempo.</p>
<p>Por su lado pasó un bonito escarabajo conducido por un tipo muy atractivo. A escasa distancia del coche de Lala se paró.</p>
<p>La miró.</p>
<p>¿Sonrió?.</p>
<p>Lala le devolvió la sonrisa.</p>
<p>La fila se movió y el coche dejó de estar en su campo visual.</p>
<p>Suspiró largamente.</p>
<p>Miró a su alrededor.</p>
<p>Estaba maravillada con los colores que la rodeaban. ¿No parecían más intensos? El sol lucía rabioso y los escasos tonos verdes que salpicaban la ciudad parecían más profundos…</p>
<p>Recorrió las calles colindantes al despacho en el que trabajaba y como todas las mañanas desde hacía dos años, entró en el parking del edificio. Maniobraba lentamente en la plaza numero trece (siempre la misma) para intentar encajar el tanque armado que le encantaba conducir. Había pensado venderlo. Muchas veces. El tamaño,exagerado para sus trayectos y el consumo que se podía catalogar de brutal, habían situado al coche en el punto de mira de su conciencia ecológica. Pero había varios motivos por los que sabía que no se desharía del tank : 1) por que le encantaba conducirlo y 2) por que la había salvado en una situación de emergencia, en una pista forestal. Desde ese día, el coche-gigante-que-gasta-mucho se había convertido en su amigo.</p>
<p>Había puesto un CD porque la radio ya no tenía cobertura en aquel subterráneo y mientras movía la mole escuchaba una preciosa canción de Randy Crawford.</p>
<p>Give me the night…. La melodía le hizo viajar a su futuro. A aquella noche del 25 de Abril , en la que se iba a cenar con un hombre … muy adecuado.</p>
<p>Tenía una cita. Pero era “la” cita . Con  “la”.</p>
<p>Determinada.<br />
Importante.<br />
Esperada.<br />
Imaginada.</p>
<p>Recreada en la noche de mil formas , en mil situaciones pero con un único final. No es que Lala fuera excesivamente romántica. Su tendencia a la creación de fantasías tenía una causa fisiológica : el insomnio. Era de gravedad leve y solo afectaba a las primeras fases oníricas .Tenía muchos problemas para conciliar el sueño. Solía tardar unos 45 minutos en llegar a los paraísos de la inconsciencia. Le ocurría desde su adolescencia. Era de ese tipo de personas de las que se metían en la cama y  leían, se estiraban, cerraban los ojos, se movían, daban una vuelta, otra vuelta&#8230; Los que sufrían ese tormento, lo vivían con ansiedad cada noche. Ella había intentado solucionar su problema con todo lo que  pusieron a su alcance : leche caliente, valeriana, terapia de sueño, marihuana, libros soporíferos, ejercicio antes de dormir,…pero nada parecía funcionar . Así que Lala se pasó al bando enemigo y decidió ocupar el tiempo de vigilia impuesta por su cerebro imperfecto en algo placentero.  Y así, a lo tonto, empezó a recrearse en fantasías de todo tipo : un éxito en el trabajo, un amor apasionado con un ídolo super-star, la publicación de su novela convertida en best seller mundial…  Todo lo que quisiera : inalcanzable, prohibido, secreto, inadmisible… Todo estaba a su disposición. Pasaron noche y noches de agotador entrenamiento hasta que se convirtió en una maestra-de-la-fabulación. En la actualidad, ya era una experta.</p>
<p>Lala , ese perfecto día de abril en que los astros se habían conjurado a su favor, iba a vivir, en vivo y en directo, sin trampas ni cartón, una película que había diseñado ya en su mente. ¿La habría visto un centenar de veces, tal vez?</p>
<p>El guión ya se había escrito y las expectativas eran enormes. La ilusión la desbordaba….De la misma forma, de vez en cuando , sentía oleadas de ansiedad. Eran pequeños flashes de advertencia. Prudencia, prudencia, prudencia,…Nunca , nada iba a ser como ella lo había imaginado. Eso equivalía a comprar un boleto de lotería y que tocara. Pero era inevitable pensar que aunque no se parecieran en nada a sus fantasías podían ocurrir cosas igual de buenas. ¿O no?. El había sido encantador y perfecto hasta el momento. Lo era tanto que asustaba.</p>
<p>Lo había encontrado. Su supuesto hombre ideal.</p>
<p><em>Por fin</em>.-. pensó Lala- si bien no se había obsesionado con la búsqueda de pareja después de su sonado fracaso, a veces, en su más absoluta intimidad y sin que hubiera posibilidad de que se lo confesara a alguien (sólo a Max y si el viento era favorable)le acechaba una punzada de pánico ante la soledad y el futuro. Muy leve pero estaba ahí. Pero ahora, parecía que se había abierto una puerta. Una única puerta pero …abierta.</p>
<p>Caminaba hacia el ascensor del parking , mientras recordaba como había conocido a Adán.</p>
<p>Volvió a sonreír.</p>
<p>La historia era muy típica. Él era el amigo de un amigo. Lo había visto por primera vez en una cena.</p>
<p>Después, una pareja a la que Lala conoció esa noche la invitó a una fiesta.</p>
<p>Él estaba allí.</p>
<p>Le había impresionado lo suficiente como para recordar su nombre, trabajo, y demás datos que le conferían una personalidad individual en el archivo de Lala. Físico atractivo, coeficiente intelectual aparentemente alto, conversación ágil, entretenida, divertida, mordaz, sensata y con el suficiente matiz erótico.</p>
<p>El tercer encuentro se convirtió en la noche de las palabras. Esta vez fue en un restaurante de la ciudad donde celebraban el cumpleaños del amigo de Adán.</p>
<p>Ella estaba allí.</p>
<p>Lala y Adán conversaron y coquetearon.</p>
<p>Se dijeron y se tocaron levemente.</p>
<p>Se rieron y se volvieron a rozar.</p>
<p>Coqueteo en su estado más puro y excitante. Lala no recordaba una noche más divertida desde hacía años.</p>
<p>Pero la guinda del pastel fue el baile&#8230;</p>
<p>Inocente y sutil&#8230; Engañoso.</p>
<p>Permitió que las caricias se intensificaran, que los suspiros se oyeran aquí y ahí, que se pudieran aspirar aromas&#8230; Sutiles mensajes que los cuerpos emitían sin cesar.</p>
<p>No fue romántico. Fue puro sexo simbólico, de ese tan potente en la mente …</p>
<p>Lala experimentó. la excitación de los veinte. Incluso creyó percibir olores de aquella época : el tabaco y el cubata fundidos en especial armonía, el olor a cerrado de las discotecas del sábado noche . Escuchó las melodías que antaño la hicieron bailar y aquel sentimiento de expectación tan característico …</p>
<p>La despedida fue correcta aunque muy intensa. La circunstancias reales de la vida interfirieron en el desarrollo de la noche . En el cine, el chico acompaña a la chica a su casa , o a su coche y se propicia ese espacio final para la intimidad del beso o la planificación de la continuación del romance…</p>
<p>En la vida real, Lala llevaba coche y tres pasajeros adheridos. Eran los típicos personajes que querían compartir parking y eludir los controles de alcoholemia. Estos tres amigos , se fueron de la cena con la chica y no la dejaron ni a sol ni a sombra…</p>
<p>Ni con el chico.</p>
<p>Así que las probabilidades de contactar fueron muy pocas.</p>
<p>Pero Adán había hecho algo, o ella así lo había interpretado. Mientras le daba los dos besos en la mejilla, muy al estilo amigos corteses, había deslizado la mano por su espalda y la había apretado contra su cuerpo. Esos segundos se intensificaron en el mundo perceptivo de Lala: notó sus manos, su torso, sintió su pecho contra el de él, sorprendida, notó la curva del cuello del hombre, el aroma de su cuerpo,… Todo eso lo vivió intensamente en apenas unos segundos .</p>
<p>El resto de la semana, Lala no pudo borrar a Adán de su mente. Ni pudo dejar de oler aquella colonia cítrica que había asaltado sus pituitarias y se había enganchado a su cerebro&#8230;</p>
<p>Desesperante.</p>
<p>Ella le había apuntado su teléfono en la mano y él le había dicho &#8211; Te llamaré, Lala. No había duda ninguna. ¿O sí?.¿Y si se había lavado las manos sin salvar sus 7 dígitos?. &#8230; ¿Por qué no llama? ¿Por qué no llama? ¿Por qué N-O L-L-A-M-A?!!!La posibilidad de ser ella la que diera el primer paso fue valorada en la primera fase de la espera. Ella sí se había guardado el número de Adán en su Agenda&#8230;. Pero no lo llamó.</p>
<p>Cosas que pasan.</p>
<p>Un día por vergüenza  , otro por pereza, otro por temor a que no la recordara y otro &#8211; el último &#8211; porque la rutina diaria le había hecho olvidar&#8230;</p>
<p>Borró el cosquilleo que le producía en el estómago el roce con Adán. En su mente se empezó a instalar la idea que toda aquella información que desprendían sus cuerpos, era fruto de su imaginación. Era una de esas ocasiones en las que uno ha sentido feeling y el otro, NO.</p>
<p>El otro ni se ha enterado.</p>
<p>Dudó de su capacidad para detectar la química sexual entre dos personas. Por qué ¿si ella la sentía, como era posible que el otro no la sientiera?. ¿O es que era una sensación individual?. Existía. De eso no había duda. ¿Quién no ha sentido una atracción especial por alguien? …</p>
<p>¿De las de al pasarte la copa , el roce de tus dedos dura dos microsegundos más de la cuenta y parece mayor en el tiempo de lo que realmente ha sido? ¿Esos pensamientos impuros que imaginas cuando estás a salvo de los demás? ¿Esas miradas que parecen decir algo?&#8230;</p>
<p>TODO me lo he imaginado.<br />
No existe. No es.</p>
<p>Cuando él llamó, Lala se sorprendió, se alegró, se puso eufórica y&#8230; a continuación, perdió su valiosa autoestima.</p>
<p>De repente, la cita, cayó como una pesada losa encima de su espalda.</p>
<p>Tras la potente descarga de adrenalina al oír su voz y su propuesta ,la había invadido una sensación de felicidad desbordante.</p>
<p>Breve pero intensa, pero en unos segundos pasó a sentirse insegura y temerosa.</p>
<p>¡Una cita a solas!. Particular y propia&#8230;</p>
<p>Y&#8230; tantas veces imaginadas.</p>
<p>Tantas.Tantas.Tantas.Tantas&#8230;.</p>
<p>¡Tantas veces la había intentado soñar ¡:</p>
<p>Tras una cena fantástica e inolvidable caminaron por el paseo marítimo hasta llegar al piso de Lala. El vino le había dado color a sus mejillas y la brisa agitaba y despeinaba su cabello. Estaba guapísima. Llevaba un pantalón y una camisa de lino negro. No llevaba sujetador. Estaba bronceada.  Su figura era apetitosa&#8230;  Sentía, a cada paso , que Adán se estremecía. Quería abrazarla. Quería olerla. No paraba de repetir que estaba fascinado con su aroma&#8230;.</p>
<p>Nada más cerrar la puerta de casa, Adán la cogió con brusquedad, la aprisionó contra su pecho y le dijo “Basta ya de tonterías” mientras se sumergía en el beso más húmedo y caliente que nunca le habían dado. Cayó el pantalón, se deslizó la blusa. Le arrancó las braguitas de algodón&#8230;<br />
Lo vio desnudo. Fugazmente&#8230;<br />
Y&#8230;</p>
<p>Omitía todo lo que el sexo tiene de intercambio de fluidos. Eliminaba de su mente las figuras jadeantes pugnando por el orgasmo, el momento en el que Adán se ponía el preservativo y cuando se lo sacaba, las lenguas, la saliva, el paseíllo al lavabo para llegar al bidet&#8230;</p>
<p>Obviar los detalles, esa era su premisa. Sus ensoñaciones parecían sacadas de las novelas románticas de bolsillo. O por lo menos, la mayoría de veces…</p>
<p>Todo era bonito. Tipo : <em>Adán sintió en su interior algo desconocido. Se había enamorado de esa mujer&#8230;tan fascinante, atractiva, simpática, sexy,</em> &#8230;Fin de la fantasía</p>
<p>Sacudió la cabeza . ¿Cómo podía estar pensando esas ridiculeces?. Estaba tan nerviosa que sus fantasmas empezaban a acosarla. Lo más importante era actuar con normalidad. Olvidar los sueños y prepararse para disfrutar una agradable velada.  Estaba en el mundo real: No había escenarios lujosos, ni besos románticos, ni nada que se pareciera a lo que ella quería que fuera&#8230;</p>
<p>Ya estaba en el ascensor del edificio, cuando vio su imagen reflejada en el espejo. De repente, algo en su interior se agitó. Le sobrevino otro ataque de pánico.</p>
<p>“<em>Me he engordado, me vio de noche y muy arreglada, tengo celulitis , treinta y siete años y hace trece meses que no me acuesto con un hombre. Suficientes motivos para que me dé un ataque de histeria ahora mismo”.</em></p>
<p>Dos años antes había roto una relación seria y muy duradera. La decisión había sido muy dolorosa y había hecho aflorar su personalidad más transgresora. ¡Tantos años de Lala convencional!… Pero su máxima rebeldía había sido fumar marihuana de vez en cuando y acostarse con un abogado nada más conocerlo. De lo que estaba segura es que esta última circunstancia no se iba a dar jamás. Por lo menos, -y lo pensaba con convicción- debía existir un aproximamiento básico que permitiera controlar la situación violenta del “día después”. La verdad es que se había dejado llevar por una dosis extra de alcohol y el sentimiento de venganza hacia su ex.</p>
<p>Un imbécil, por cierto.</p>
<p>Cuando por la mañana, después de un polvo nocturno, discreto y presuroso, había visto al abogado en su cama , se había querido fundir entre el algodón  de las sábanas.</p>
<p>El aliento-de por la mañana- en su cogote y las ganas que Lala tenía de ir al lavabo (para algo más contundente que orinar), habían convertido en un desastre la experiencia del sexo a primera vista.</p>
<p>El abogado tampoco parecía muy cómodo &#8230;</p>
<p>Cuando entró en la cocina, encontró una Lala casi muda, malhumorada, despeinada, despintada y antisocial.</p>
<p>El hombre, un poco asustado,  dijo que no quería café y se fue como alma que lleva el diablo. En resumen, una catástrofe.</p>
<p>Después, había acumulado citas esporádicas sin derecho a roce y relaciones  sociales clásicas : cenas de parejitas y visitas a casa de los amigos con niños…Niños…Los años iban pasando y su entorno iba produciendo babys a un ritmo vertiginoso. Y de la misma forma, Lala iba perdiendo sus óvulos fértiles sin que hubiese ningún cambio en el horizonte. Se sentía plena con su vida pero….aquella cita empezaba a desestabilizar sus pensamientos y su autoestima. Imaginaba cosas raras : Lala casada, Lala viviendo en pareja, Lala con un bebé, Lala, Adán , Celia y Pep,&#8230;</p>
<p>Era una mujer atractiva. No era una belleza espectacular , ni tenía unas medidas de infarto, pero el conjunto era agradable .Tal vez, no tenía clase natural pero Lala poseía un estilo personal que ella había hecho suyo sin darse cuenta. Le encantaban los complementos : bolsos, fulares, zapatos, collares, relojes… Su ropa básica era sobria y tenía una gran predilección por el negro total &#8211; como Giorgio Armani- pero era la base sobre la que aplicar preciosos fulares de seda bordada, o unas gafas de tenue cristal magenta, o un collar con una gran estrella de plata, o esas botas de ante de india…</p>
<p>Atenta a los detalles, había reservado hora en el Centro de Estética “La Milagrosa”, y se iba a someter a una depilación completa (piernas enteras + ingles), un peeling, una mascarilla anti-estress, y manicura pies y manos. Tenía la suerte de contar con un pelo agradecido que, después de una ducha, se colocaba en su sitio sin artificio y sin trabajo alguno. Una maravilla.</p>
<p>Pero eso iba a ocurrir a la hora de la comida y ahora, la mañana se desplegaba ante Lala, llena de trabajo y distracción. Un buen recurso para no pensar … aunque no podía evitarlo. Y en algunos momentos, al azar, le invadía una especie de cosquilleo en el estómago que le hacía recordar que esa noche tenía una cena.</p>
<p>No: “La” cena.</p>
<p>Su despacho era amplio y blanco. Estaba completamente abierto al exterior y totalmente recubierto de cristal transparente. Las persianas blancas estaban enrolladas en la zona superior y solo se bajaban cuando había reuniones que requerían privacidad. Lala miró a su alrededor : todos los miembros de su equipo estaban ocupados. La oficina vibraba y todo, en ella,era actividad: teléfonos, faxes, escáneres, fotocopiadoras, ….</p>
<p>Era Directora de Cuentas en una agencia de comunicación :una pequeña empresa con quince empleados y Bienvenida, Bi para los amigos, una directora-propietaria dinámica y muy inteligente. Cuando llevaba cuatro años de intenso trabajo en una de las multinacionales más importantes en el sector de las Relaciones Públicas, había recibido una llamada de un headhunter. Le ofrecían un interesante proyecto en una agencia de las medianas, la compensación económica era un poco menos ambiciosa pero el trato con sus superiores (Bienvenida, Bi para los amigos) parecía directo y entrañable. Y Lala estaba un poco harta de la filosofía de la gran empresa en la que las personas no se conocen si no son de la misma división. La burocracia se la comía por que continuamente se estaban realizando reuniones y convenciones de la firma a nivel mundial, con lo que casi la mitad de su tiempo, estaba preparando datos para presentar resultados e índices de rentabilidad. Necesitaba un cambio y le pareció que la opción más humana de Bienvenida, iba a ser la suya. Tras unos meses de reflexión y obsesión, por fin se decidió a dejar su fabuloso despacho en el Paseo de Gracia e iniciar la aventura en una pequeña oficina del Eixample llena  de gente ilusionada. Había sido un acierto.</p>
<p>A Lala le gustaba su trabajo por encima de muchas cosas.  Había sido un refugio para olvidar&#8230;</p>
<p>Trabajando, se sentía segura. Todo estaba bajo control.</p>
<p>Estaba en pleno proceso de creación: un cliente importante les había pedido el diseño de una Campaña de Comunicación para el 50 º Aniversario de la empresa. Se dedicaban a la fabricación de cafeteras. La compañía, bajo una dirección muy novedosa en los últimos 10 años, se había introducido en el sector del hogar. Miles de familias en todo el país, tenían una de sus cafeteras en la cocina.</p>
<p>La campaña debía ser original. Alejada de anagramas conmemorativos, cenas con distribuidores o sorteos entre los consumidores. La prensa había tratado muy bien a Tazza -así se llamaba la empresa- durante su fulgurante trayectoria. Su Presidente  había ocupado portadas e innumerables artículos en casi la totalidad de las revistas económicas del país. El álbum de recortes de prensa era impresionante. Era un tipo simpático y sincero. Muy brillante en sus respuestas y con una seguridad demoledora respecto a las estrategias que debía seguir para que Tazza se convirtiera en una de las empresas más innovadoras en su sector .</p>
<p>Ya había tenido dos reuniones con su cliente y parecía entender su necesidad. Tenía dos semanas para presentar el proyecto. El equipo de dirección valoraría la originalidad de las propuestas presentadas. Sabía que había dos agencias más preparando sus programas:Tazza elegiría la más original.</p>
<p>La campaña de las cafeteras era uno de los retos a los que se enfrentaba profesionalmente. Pero había otros. Lo que más le atraía de desarrollar su carrera en Serendipity , era la posibilidad de participar en proyectos de toda índole. En esos precisos momentos estaba ayudando a los de Responsabilidad Social a preparar un festival benéfico para promover el consumo de productos de Comercio Justo y controlaba el gabinete de prensa de una cadena de establecimientos de zumos naturales. Para acabar de añadir un poco más de ritmo a su Agenda, su jefa, aquella misma mañana  le había asignado el puesto de asesora en la Campaña de Comunicación de la empresa No Perfect. Iba a tope de trabajo pero aún así debía admitir que le encantó que Bienvenida (Bi, para los amigos) le asignará esa cuenta.</p>
<p>No iba a tener ni un minuto de respiro durante toda la mañana…. –pensó mientras abría el nuevo dossier.- ¡Bien¡.</p>
<p>No Perfect era una firma de ropa especializada en la moda para imperfectas. Para aquellas que tenían la cadera ancha, el culo gordo o plano, el poco pecho, cargadas de hombros, bajitas y muy altas, de piernas muy delgadas, de brazos gordos….</p>
<p>Las mujeres imperfectas…</p>
<p>Habían diseñado patrones para disimular, elevar, reducir, aumentar, alargar, acortar. Habían investigado sobre las telas de más caída, las más vaporosas, las que se pegaban al cuerpo y las  que no. Habían buscado entre miles de estampados y colores los que más ayudaban a realzar las formas.</p>
<p>Habían ensalzado a la mujer de la calle y se habían comido el mundo entero.</p>
<p>Las pasarelas de Milán y Nueva York reclamaban No Perfect  y  las mejores tiendas querían sus modelos en sus escaparates pero la empresa seguía fiel a su objetivo: ropa asequible, de buena calidad. Precio medio. Ni barato, ni caro.</p>
<p>Con una filosofía muy sencilla, habían conseguido inundar las ciudades de No-Perfect: todos podían vender su moda a un único e idéntico precio. El resultado había sido espectacular. ¿Cuántas mujeres se veían en la calle con camisetas No Perfect? Cientos. Aquella moda se había convertido en una consigna y todos mostraban, orgullosos, el slogan.</p>
<p>Ser imperfecto estaba de moda…</p>
<p>Aún no habían entrado como clientes plenos. Les encargaban trabajos auxiliares mientras que los grandes eventos de promoción los desarrollaba una de las más importantes Agencias internacionales. Habían empezado a circular rumores de que el cliente estaba descontento con la super-agencia y su jefa estaba agazapada, acechando su presa e intentado captar ese presupuesto para la modesta Serendipity.</p>
<p>Aquella mañana en que los astros se habían conjurado a su favor, -no debía olvidarlo-Bienvenida (Bi, para los amigos) le había enviado un largo Memorando en el que describía la estrategia de captación de No Perfect. Le pedía de una forma directa y contundente que preparara un “par de ideas creativas” para la semana siguiente .</p>
<p>El cliente había pedido asesoramiento complementario para implementar el Plan de Comunicación, y debían lucirse. Presentar propuestas geniales. Dejarlos con la boca abierta , suplicando a Serendipity el favor de sus fabulosos servicios.</p>
<p>Lala creía que , dada la afinidad que sentía por aquel proyecto, podría esbozar algo bueno pero sólo se le ocurrían cursiladas acerca de la belleza interior y de lo bonitos que somos por dentro … Topicazos.</p>
<p>Trabajó con intensidad pero sin resultados. Los nervios empezaron a aflorar y , poco a poco, se fue olvidando de las favorables posiciones planetarias …</p>
<p>A las dos, dejó de mirar fijamente el ordenador y se fue a “La Milagrosa”. Hacia más tiempo del políticamente correcto que había realizado su ultima visita al centro de estética. Sus apaños caseros y la falta de tiempo se habían convertido en una buena excusa para sacrificar la suavidad de la cera a favor de la Epylady o la cuchilla de afeitar cuando aquella máquina del infierno le dejaba piel llena de granitos y pelos enquistados . ¿A nadie le pasa o qué?.</p>
<p>¡Aquellas chicas tenían un par de horas para dejarla en un aspecto de revista adecuado¡</p>
<p>Tenía fe en ellas. Siempre lo conseguían. Dio su nombre a la recepcionista y esperó a que la vinieran a buscar. Se sorprendió al observar que en la sala de espera había una chica y tres hombres . Cada vez había más hombres en los centros de estética. En su ultima visita, había oído los alaridos de dolor en el cubículo vecino de un chico que se estaba depilando las piernas a la cera. Lala no entendía como los hombres que se llamaban a si mismos metrosexuales habían caído en la trampa de la depilación. ¿Qué no prestaban atención a los comentarios de las mujeres?. Si algo debía aprender el ser humano, era a no tropezar con la misma piedra ¿Cuántas veces? . Y allí estaban ellos, que podían dejarse las piernas peludas sin ser criticados socialmente, entrando en el circulo vicioso del crecimiento folicular. ¡Angelitos!.</p>
<p>Sonia le dio la bienvenida, la saludó efusivamente y la inspeccionó detenidamente. No hubo caras raras o reproches. El típico : tienes que venir más, no debes olvidar hacerte el peeling una vez al mes, ¿cómo puedes ir con esas cejas?.</p>
<p>Actuaron con la eficiencia y discreción habitual .</p>
<p>Cuando Esther se reunió con ellas en el box , Sonia tenía muy claro lo que había que hacer. Lala escuchaba las órdenes precisas , y a cada una que la chica recitaba, le sobrevenía una oleada de alivio. –Iba a quedar perfecta, lo sabía.</p>
<p>Tras los preparativos, empezaron el proceso de restauración. La realidad se le hizo pasmosamente evidente con los primeros tirones de la cera y las cremas que le emplastaron en  la cara.  Sonia y Esther, Esther y Sonia actuaban como un equipo sincronizado. Una tiraba , la otra masajeaba, unas pinzas, unas cremas… Manos aquí y allá y sensaciones mayoritariamente irritantes ( de esas que no te hacen sufrir mucho pero estas deseando que acaben). Para distraer a Lala, Sonia le iba explicando los últimos acontecimientos de su agitada vida sentimental . Sin darse cuenta llegó el momento del final con todos aquellos placeres que reservan para el último momento.</p>
<p>El que más vas a recordar.</p>
<p>Esther masajeó la piel dolorida por los tirones de la cera mientras Sonia aplicaba una hidratante en su rostro con movimientos suaves que la relajaron profundamente.</p>
<p>Cuando acabaron con ella , empezó a sentir una extraña sensación de renacimiento que se acrecentó al salir del Centro “La Milagrosa”, toda ella perfumada y suave…</p>
<p>Las dos horas siguientes fueron más llevaderas. Se le ocurrieron un par de apuntes (nada que ver con ideas) que, en otro momento, podían llevarle a algo consistente para entregar el lunes a Bienvenida (Bi, para los amigos). Revisó su correo por ultima vez, esperando ver el nombre de Max en la lista de remitentes , pero no encontró más que los esperados mails de viernes tarde… Fue cuatro veces al lavabo a fumar a escondidas . Se olvidó de apagar su ordenador.</p>
<p>Ya en su casa, decidió tomarse aquellas tres horas de preparación antes de la cita, para relajarse y ponerse de buen humor.  Lala se tomó su tiempo para decidir el CD que quería escuchar. La música la activaba y la alegraba.</p>
<p>Eligió <em>Wanting</em> de Gabriela Anders y el ritmo de <em>Fire of love</em> la hizo moverse sinuosamente por el pasillo de su casa, dirección cocina.</p>
<p><em>Nana, nana, nonaino&#8230;.Holéele, laleleeee….</em></p>
<p>Abrió la nevera y divagó con la mirada, dejando que alguno de los productos la tentara con su presencia. Vio una botella de vino blanco abierta hacía días. Se sirvió una copa y se sintió como una mujer mundana y madura. Más o menos como en las películas…</p>
<p>La música seguía invadiendo el espacio. Dio una vuelta delante del espejo de su habitación. El vino estaba muy frío y le pareció más delicioso que cuando lo probó por primera vez.</p>
<p>Curioseó en su armario. Pasó una percha, otra, otra y otra. Resopló. El compartimiento de las camisetas estaba semivacío. Suspiró de pena. La agradable temperatura primaveral-¡Qué se había avanzado un huevo, sin darle tiempo a preparar su fondo de armario, por cierto!- habían dado al traste con la detallada planificación de la ropa que se iba a poner aquella noche. Pensó en las posibilidades. Sintió pánico cuando fue consciente que la única cosa que la salvaría de aquella situación era su camiseta Custo que yacía terriblemente arrugada en la silla de su habitación. La recogió y husmeo las axilas. Fragancia general a desodorante. ! Bien ¡. Frotó el cuello para eliminar restos de maquillaje y la planchó. La dejó colgada en la galería al aire libre…Problema solucionado.  ¿Por qué nos compramos trescientas veintisiete camisetas y siempre nos ponemos una o dos obsesivamente? ¿Por qué compramos quinientos cincuenta y dos zapatos para destrozar un único par?. ¿Por qué tenemos los armarios llenos de cosas y siempre tenemos la sensación que vamos vestidas igual?¿De verdad, no tenemos nada que ponernos?</p>
<p>Se sirvió la segunda copa de vino y se metió en el baño.</p>
<p>Primero, una ducha rápida. Después, los acabados.</p>
<p>La crema hidratante cubrió su cuerpo y sintió que su piel se aterciopelaba. “Increíble” –pensó, acariciándose el brazo mientras la tercera copa de vino empezaba a adormecer sus reflejos. “Qué pasada”-exclamó al observar su piel y descubrir destellos plateados. Leyó : Esta dulce crema le proporcionará el confort e hidratación necesarios para su piel, a la vez que la adornará de paillets plateados que destellarán a la luz, confiriéndole una apariencia sensual.</p>
<p>Dejó que su plateada epidermis se relajara bajo los suaves rizos de algodón de su albornoz. Se sentía a gusto en casa, recién duchada y con su música. Deseó no tener que salir de allí .</p>
<p>La conciencia de la hora y la cercanía de la cita, la sacaron de su estado de ensoñación. Sacó un pequeño espejo de aumento del cajón de su tocador y examinó su rostro. No había espinillas, ni pellillos indiscretos, ni granitos endiablados ….</p>
<p>Las tres sesiones de rayos UVA la habían transportado del reino de las blancas-horrorizadas-por-el-bikini al de las ahora-solo-me-queda-perder-tres-kilos.  Sonrío al espejo. Volvió a sonreír. Se tocó el pelo. Ensayó conversaciones triviales, gestos cómplices,&#8230;</p>
<p>Ofreció un espectáculo único  a aquella mujer con albornoz que bebía su cuarta copa de vino y la miraba divertida desde el otro lado del espejo.</p>
<p>Faltaba apenas una hora para el gran momento….</p>
<p>Ta-chan?.</p>
<p>Lala se agobió por un instante. Fueron unos segundos de ansiedad pero pasaron como un bólido. Utilizó la música como ansiolítico y cambió el CD .</p>
<p>Subió el volumen.  Poco a poco, se fue llenando de energía. . Sus caderas se movían al ritmo que aquella canción le imponía. Era una canción fetiche.  El efecto mágico que a ella le producía no se había hecho esperar.</p>
<p>“<em>Don’t look any further…Yambo, Yambo….” I</em>nterpretó la canción apasionadamente utilizando la pasta dentrífica como un imaginario micrófono.</p>
<p>Se fue vistiendo. Había elegido con cuidado su ropa interior:. Animada por el vino y la música, reprodujo un “contra-striptease”: se colocó las bragas contoneando las caderas, subiéndolas lentamente como tantas veces lo había visto hacer al contrario. Le toco el turno al sujetador, de espaldas al espejo se lo abrochó y se dio la vuelta agradeciendo con una reverencia el aplauso del público imaginario.</p>
<p>“<em>Don’t look any further”&#8230;&#8230;</em></p>
<p>Pantalones negros, sandalias muy planas  y camiseta negra salpicada de los dibujos de Custo. Ya estaba vestida. El resultado era fantástico.</p>
<p>No nos engañemos: cuando estamos bien, lo sabemos y cuando no, también. ¿O es que a nadie le ha dado alguna vez  vergüenza ,levantarse para ir al lavabo de un restaurante &#8230; y que todos te miren?. Si nuestra ropa es la adecuada y nos hace sentir bien, nos dirigiremos con gracia y seguridad hacia los aseos del lugar. Si por el contrario nuestro atuendo no nos complace , somos capaces de retener líquidos hasta el momento de la salida  que es cuando todos se han levantado y se mueven&#8230;Atención dispersa.</p>
<p>Pero  esa noche fantástica estaba preparada para el paseíllo al lavabo y lo que hiciera falta.</p>
<p>Día 25. El universo a tus pies. Mati, te quiero</p>
<p>Se empezó a pintar. Crema hidratante, tapa- ojeras, fond de teint, y pote bronceador. Cogió su brocha gigante y embadurnó su cara con el último terracota “que dará a su piel el tono de un bronceado dorado sublime”que Lala había elegido por lo de sublime. Aplicó rimel a sus pestañas y se pintó los labios con el producto más recomendado en In Style: la barra de labios que proporciona constante aspecto de húmedo y con un agradable sabor a fresas silvestres.</p>
<p>La canción acabó. Estaba vestida y maquillada. Y, tal vez, sólo tal vez, un poco borracha. Ja, ja, ja, gritó su cerebro tonto. Recordó que él le había dejado un mensaje en su contestador. No estaba de más confirmar los datos exactos de la cita, se dijo decididamente. Lo conectó y la voz de Adán invadió el comedor.</p>
<p>-.<em>Hola Lala. Mañana te pasaré a buscar por casa a las nueve. Me va mejor que quedar directamente en el Jamaica Ya te explicaré. He reservado en aquél restaurante italiano que comentamos. Hasta mañana. Ah.. si hubiese algún problema, llámame.</em></p>
<p>Miró el reloj. Las ocho y cuarto. Por segunda o tercera vez en ese día, suspiró aliviada. Había llegado el momento de la revisión general: Ropa, maquillaje, estado de la casa, olores varios,&#8230; Todo parecía estar bien. Se sirvió la última copa de vino.</p>
<p>Dudó por unos instantes.  Lala bebía vino sólo comiendo en los fines de semana. El alcohol le afectaba de forma muy directa, era de esas que enseguida se emborrachaba ….</p>
<p>Se la bebió de un trago y su prudencia habitual se esfumó. Se sentía etérea.</p>
<p>¡Viva las mariposas¡ .</p>
<p>¡Viva la vita! . Hacía mucho tiempo, cuando la mística post separación inundaba su vida, había asistido a un acto trascendental. Un pequeño comentario por algo tan tonto como abrir una puerta la había hecho descubrir una máxima de cumplimiento obligatorio para toda la vida .</p>
<p>Estaba en un sencillo bar de la ciudad, una de esas freiduras grasientas pero encantadoras en las que no paran de circular humeantes platos de calamares a la romana.</p>
<p>En la barra, sucia de actividad, había dos chicos veinteañeros con pinta de macarrillas. Lala los oía conversar. Estaban contentos, habían conseguido un hachís de primera y lo estaban celebrando. Entre risas y bromas subidas de tono con la camarera,  una mariposa amarilla revoloteó entre sus cervezas.</p>
<p>Uno de los chicos la siguió con la mirada. La mariposa volaba aturdida, entre cristales y humo. Seguían hablando pero él parecía estar más pendiente de aquellas alas amarillas que de la conversación con el colega.</p>
<p>La mariposa se iba acercando, trazando torpes círculos y sorteando como podía, los platos de calamares. En el momento oportuno, el chico la atrapó en sus manos, ahuecadas para dejarle espacio. Abrió la puerta del bar, y la dejó volar en el aire de la noche&#8230;</p>
<p>-. <em>¿Sabes que las mariposas viven 24 horas?. Coño, pobrecita . No iba a dejar a la colega encerrada en este bareto!¡pá veinticuatro horas que lo disfrute!</em>- le dijo al otro macarrilla que lo miraba boquiabierto mientras susurraba: <em>Chico, si que coloca este chocolate, ¿no?.<br />
</em><br />
La teoría de la mariposa era muy simple: Disfruta como si fueras a vivir sólo este momento que se te presenta. Tienes 24 horas. Sólo 24 horas.</p>
<p>Max…La teoría de las Mariposas se la había regalado Max. Ella solo le había contado la anécdota, él había extraído la esencia. La conclusión.. Decidió intentar un último contacto con el inglés. Aún tenía tres cuartos de hora …</p>
<p>Encendió el ordenador que había colocado en el salón, frente a la ventana desde la que se veía el sauce llorón del jardín comunitario. Era un buen mes para el árbol que parecía que iba recuperando la energía que el invierno le había robado. Cuando el programa de correo parpadeo en la pantalla, sintió una emoción intensa…pero no había ningún mensaje.</p>
<p>Lala le escribió :</p>
<p><em>A : max@wanadoo.co.uk<br />
De : lala@serendipity.com<br />
Asunto : ¿Dónde estás?</p>
<p>Hoy me siento feliz.<br />
Creo que me pueden pasar cosas buenas. Y quiero que estés ahí para contártelas.<br />
I love you, Lala</em></p>
<p>Clicó en enviar y dejó que el mensaje se perdiera por los entramados de ondas y energías hasta algún lugar cerca de Max. Tecleó la dirección del servidor de su blog y consultó el número de visitas recibidas y los comentarios de los que se dejaban caer por la página. Aquel día se había decidido a escribir sobre el efecto “Guapo Subido”</p>
<p>Mientras pensaba en qué escribir, su mente ya había seleccionado una fotografía de las que tenía en el ordenador :un pavo real con la cola desplegada. Consultó la hora  y se convenció de que podía hacerlo. Cualquier cosa que fuera una distracción , sería buena para aliviar su nerviosismo. Además estaba mareada pero,a la vez, sentía que la euforia estaba a punto de estallar, como un volcán en erupción, a través de su piel.</p>
<p>&#8230;Realmente, ese vino blanco estaba delicioso&#8230;Así que, entró la sección de “Publicar Entrada” y tecleó : “El Guapo Subido”.  El alcohol le había dado un momento de inspiración y sintió como sus manos se movían ágiles por el teclado.</p>
<p><em>DE ESOS DÍAS, LOS TENEMOS TODOS. ESO NO QUIERE DECIR QUE SEAMOS GUAPOS SINO QUE EN ESE PRECISO INSTANTE ESTAMOS MÁS GUAPOS QUE DE COSTUMBRE. EVIDENTEMENTE , CADA UNO TIENE SU NIVEL DE “GUAPURA” PERO ESO NO ES OBSTÁCULO PARA QUE ESE NIVEL SEA REBASADO EN ALGUNA OCASIÓN. COMO EN CASI TODAS LAS COSAS, HAY HUMANOS QUE SIEMPRE SE LEVANTAN CON EL GUAPO SUBIDO (SERÁ POR QUE SON GUAPOS); OTROS QUE MANTIENEN SU GUAPO NORMAL (O FÁCILMENTE, O BASE DE UN GRAN ESFUERZO) Y LOS QUE LA PALABRA “GUAPO” NOS LO DEFINE. PERO, SEA LA OPCIÓN 1,2 O 3, TODOS SABEMOS CUANDO EL GUAPO SE NOS HA SUBIDO A LA CHEPA.</p>
<p>ESA MIRADA AL ESPEJO QUE (POR UNA VEZ!) NOS DICE : OK. VAMOS BIEN.</p>
<p>ESOS GESTOS SECRETOS QUE ENSAYAMOS PARA REFORZAR LA IMAGEN (SONRISA, GOLPE DE FLEQUILLO, MIRADA..). EL EFECTO SE HACE PATENTE Y LA GUAPURA SIGUE SUBIENDO. PERO… TODO LO QUE SUBE, BAJA. OF COURSE.</p>
<p>UNAS VECES, EL GUAPO SE MANTIENE SUBIDO DURANTE TODO EL DÍA. OTRAS, SE CANSA AL RATITO Y NOS ABANDONA, LENTAMENTE, HASTA DESAPARECER POR COMPLETO.</p>
<p>EL DÍA DEL “GUAPO SUBIDO” NUESTRO ENTORNO NOS LO RECONOCE Y RECIBIMOS MÁS DE UN MENSAJE DE CONFIRMACIÓN. ¡Y COMO GUSTAN!. CASI CON LA MISMA INTENSIDAD CON QUE REPATEAN EL ESTÓMAGO LOS : ¡QUÉ MALA CARA!, ¡TE PASA ALGO?.  ¿O NO?.</p>
<p>PERO, AUNQUE ESTAS LÍNEAS SEAN UN ELOGIO AL GUAPO SUBIDO (POR CIERTO, ¿DÓNDE SE SUBE?), HAY QUE RECONOCER QUE LUEGO , ESTÁ EL OTRO.</p>
<p>EL QUE IMPORTA.</p>
<p>EL QUE NO SE VE. EL TOPICAZO DE LA BELLEZA INTERIOR PERO NO POR TÓPICO DEJA DE SER CIERTO.</p>
<p>DEJA UNA HUELLA QUE DIFÍCILMENTE PODREMOS BORRAR POR QUE SURGE DE DENTRO Y SE QUEDA DENTRO… DE LOS DEMÁS. ES LA MÁS DIFÍCIL DE ADQUIRIR . HAY QUE ENTRENAR CADA DÍA Y PULIRLA PERO CUANDO SE TIENE, ES LA BELLEZA MÁS BELLA QUE PUEDAS IMAGINAR…</p>
<p>Y CUANDO SE SUBE…</em></p>
<p>Releyó el texto y se sintió satisfecha. Al día siguiente, sobria y serena , sería capaz de valorarlo con objetividad pero en ese momento, le pareció aceptable y clickó en “Publicar”.</p>
<p>En ese preciso instante , sonó el teléfono .Lala salió de su ensoñación y se apartó del teclado. Sentía un leve sopor&#8230;</p>
<p>-. ¿<em>Sí?.. </em></p>
<p>-. <em>Eooooo. Hoooolaaaaa ¿??? </em>Gritó, como entonando una canción,  antes de saber quien había al otro lado de la línea. Tras unos segundos de silencio estático se escuchó la voz lejana de una mujer.</p>
<p>-.<em>¿Lala? ¿Oye? ¿Qué dices, loca?, Pero como te has puesto. Lala, si tu nunca bebes. ¿Qué has hecho?. No puedes ir así. Ahora vengo. ¿Qué no venga?. ¿Que es muy poco y se te pasará enseguida? No te rías. ¿por qué te ríes tanto?¿Lala?, ¡Lala!.Coge el teléfono.</em>-le sermoneó Celia, escandalizada por el tono de la voz de su amiga. Oía a Lala respirar . Bueno, se parecía más a un resoplido…¿Y eso? Ahora estaba cantando -<em>¡Lala!, ¡Por Dios, me estás poniendo nerviosa!-</em> se escucharon unas risas descontroladas&#8230;Más tatareo, otras risillas y un resoplido  más largo que los primeros…</p>
<p>Y por fin, Lala se calmó.</p>
<p>-. E<em>stoy un poco contentilla pero no es para tanto. Estaba muy nerviosa y me he ido aplacando con copitas de vino. No pasa nada. Me aguanto de pie, camino recto. Sólo me brillan los ojos un poco más de la cuenta.</em> Consiguió modular la voz aunque empezaba a notar el efecto del vino en su cuerpo.</p>
<p>-. ¿<em>No me estás mintiendo, no? ¿Estás bien, de verdad?</em>-.La voz de Celia ya no transmitía enfado. Parecía estar realmente preocupada. Ese tono activó el instinto de “empatía-de-la-mejor-amiga” y se esforzó en hablar correctamente . Durante cinco largos minutos, le explicó a Celia la situación general : vestuario, estética y feeling. Su voz y actitud fueron las normales y convencieron a Celia pero a Lala le costó muuuuucho esfuerzo mantener el tipo. ¡Si! ¡ Estaba contentilla!</p>
<p>A small borrachera.Pero borrachera, al fin. ¿Cómo se le había ocurrido beber tanto si nunca se pasaba de una copa?</p>
<p>¿Por qué?&#8230;.</p>
<p><em>Ji, ji, ji&#8230;</em></p>
<p><strong>Celia&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.</strong></p>
<p>Celia colgó el teléfono muy nerviosa.<em> ¡Lala está borracha! ¡Dios Mío! Está muy nerviosa … Adán es su hombre perfecto…Se juega mucho. ¿Por qué no he ido a hacerle compañía mientras se arreglaba?Me hubiese dado tiempo de todo : de estar con Lala y de hacer la dichosa cena para los queridos amigos de mi marido. ¿Cómo he podido fallarle así?</em>Celia no dejaba de dar vueltas al tema. La llamada la había dejado intranquila.</p>
<p>Se dirigió a la cocina. Abrió la puerta del horno y miró su contenido.  Decidió dejar que el asado se dorara cinco minutos más. Los aperitivos y las ensaladas ya estaban preparados y estaban situados en la isla central de la sala. La cocina, más que una cocina, parecía una nave espacial. Celia era una amante de la tecnología gastronómica y se había asegurado de adquirir todos los aparatos más novedosos e innovadores del momento. El acero inoxidable relucía como si fuera un laboratorio de alto nivel pero el aroma de los guisos , inundaba todo el espacio y lo hacía irresistible. Ella quería que fuera la zona de la casa más acogedora pero su exceso de pasión por las cocinas de Chef la habían desviado de su trayectoria inicial. Pero no se dio por vencida y estudió la forma de hacer convivir aquellos dos mundos . Después de darle muchas vueltas- Celia era perfeccionista hasta la médula-introdujo una serie de cambios que consiguieron el efecto deseado: colocó hileras de fotos en blanco y negro, cubriendo la mayoría de paneles de acero. Eran instantáneas familiares de momentos en la cocina pero trabajadas digitalmente por una compañera de la Editorial: Un primer plano de las manos de Celia con una lechuga, Pep sorbiendo un espagueti&#8230; Las fotografías, espontáneas y divertidas, le daban un aire de restaurante de diseño. Las plantas estaban en lugares estratégicos , en bellos maceteros de color plata.Además de la zona de trabajo, había espacio para un pequeño comedor y un sofá .En esa área, le habían dejado al descubierto el ladrillo original de la casa y había recreado la atmósfera de un coffee shop. La mezcla era original y cálida.</p>
<p>Comprobó , por octava vez en la última hora, que todo estaba en su lugar. El teléfono estaba fuera del soporte , lo había dejado en la encimera tras su conversación con Lala.  ¿Estaba loca, o que?. ¿Eoooooo?. ¿eso es lo que le había dicho nada más coger el teléfono?Pero&#8230; si Lala no era así. –pensó mientras mordisqueaba la antena del aparato.</p>
<p>No podía hacer nada para ayudar a Lala. ¿Pero como se le había ocurrido beber tanto vino?. ¿Vino? ¡Vino!.Recordó que aún no había seleccionado el vino que tomarían con el asado. Espero que, por lo menos, disfrute de la noche. Se merece algo fantástico-Tomó dos botellas de un Ribera de Duero Reserva, suave pero con cuerpo suficiente para armonizar con la carne.</p>
<p>Pensó en las dos parejas que pronto estarían comiéndose sus manjares. Por mucho que lo intentara, no acababa de encajar con los amigos de Pep. Siempre los había considerado un poco raros. No es que le desagradaran pero no había percibido química.Se siente o no se siente. Pero aguantaba estoicamente los encuentros mensuales ya que a su marido parecían complacerle muchísimo. Pep era como un camaleón: podía divertirse en cualquier situación . Tanto si hacia rafting como si le tocaba “cena y juego” con amigos que ya eran padres de familia. El problema era que él se lo pasaba bien con todo el mundo y Celia, no.</p>
<p>Una cosa era pasar la noche de manera aceptable. Otra era que disfrutara con la presencia de esos conocidos, que no sintonizaban con ningunas de las frecuencias de Celia. Con Lala había sido diferente desde el principio.</p>
<p>Su marido y su ex eran grandes amigos. Un día, decidieron presentar a las parejas respectivas para hacer extensible su amistad también en esa parcela. Todos tenemos amigos especiales a los que no frecuentamos tanto porque no hay complicidad con la pareja que han elegido. Es una apuesta del tipo 50%, Blanco/Negro, Si/No. En este caso, la conexión Celia-Lala, Lala-Celia se produjo de inmediato. Se empezaron a tratar poco a poco y, enseguida, surgió un sentimiento verdadero. Estaban cómodas , la una con la otra, se hablaban y se escuchaban. Se ayudaban, se animaban, se entristecían juntas si era necesario. Y por desgracia, fue necesario. Casi obligatorio.</p>
<p>Lala se separó del amigo de Pep.</p>
<p>El hecho consumado cayó sobre ellas como una losa.</p>
<p>La ruptura de la pareja  fue uno de los momentos más dolorosos de su amistad. Irremediablemente, se rompió el amor y, también, la rutina del grupo. Dejaron de existir las cenas a cuatro y los planes de vacaciones. No se podían ver cuando se sabía de la presencia del correspondiente ex y, además,  Pep (íntimo amigo del susodicho ex y macho corporativista, bien disimulado pero corporativista, al fin) estaba muy incómodo en medio de toda la historia&#8230; Toda la vida social alrededor de los matrimonios, se diluyó y casi desapareció.</p>
<p>Cuando Celia sintió que una parte de lo que compartían se perdía ,  decidió tomar cartas en el asunto. Estableció unas citas obligatorias que ninguna de las dos podía desconvocar. Se obligaron a cuadrar agendas y a sortear imprevistos.. El plan había sido un éxito : en los últimos dos años, habían compartido una cena cada mes, exceptuando los de vacaciones, y se habían conocido aún más profundamente, si cabe. El resultado había sido una amistad sincera y sin reproches .</p>
<p>Su estado emocional, le preocupaba profundamente. Después de varias depresiones, encadenadas y rabiosas, su amiga parecía recobrar el ánimo que le caracterizaba. Pero el proceso era lento. Muy lento.</p>
<p>Estaba realmente emocionada aunque cuando hablaba con ella intentaba no ser demasiado expresiva . No había que esperanzarse demasiado, no fuera a fracasar&#8230; No sabía si podría soportarlo de nuevo pero parecía que Lala había encontrado una persona compatible. Por lo menos, le había devuelto la ilusión…Solo por eso, estaba agradecida a ese bendito Adán.</p>
<p>Acabó de arreglar la mesa, situando un bello ramo de flores en el centro . Era muy meticulosa en los detalles del entourage . Miró a su alrededor y compuso una mueca de satisfacción aprobando lo que veía.</p>
<p>Miró el reloj.Su marido, como ya era habitual, había ido a jugar al golf y se había retrasado. ¡Siempre la metía en los líos de las cenas para después dejar todo en sus manos! Se empezó a irritar al pensar como cada vez, de forma invariable, la liaba sutilmente para aceptar sus planes sin rechistar. Su método estaba muy depurado y actuaba con precisión quirúrgica :</p>
<p>-. <em>Cariño, hace tiempo que no invitamos a los chicos</em>- decía él.</p>
<p>-. <em>Claro que sólo invitamos nosotros, ellos no lo hacen nunca. Por supuesto</em>- pensaba ella.</p>
<p>-. <em>Y me han preguntado por ti.</em>- seguía él.</p>
<p>-. E<em>sa es otra de la mentiras piadosas del argumento pro”hagamos una cena para los chicos”</em> –pensaba ella.</p>
<p>-.<em>Aún se acuerdan del delicioso Vichissoise que les preparaste la última vez. Siempre lo comentan.-</em>insistía.</p>
<p>-. <em>Adular a la anfitriona siempre tiene un efecto positivo</em>. – pensaba ella.</p>
<p>-. <em>Piensan que eres muy simpática</em>-decía él.</p>
<p>-. <em>Un poco más de jabón.</em>-pensaba ella.</p>
<p>Y tras un acoso similar de varios días, Celia siempre acababa cediendo .</p>
<p>No le gustaba aquel grupo de gente. Tampoco es que le cayeran mal pero no había nada que le interesara de la noche que tenía por delante. Deseó tener poderes mentales y poder ver a Lala en acción. ¿Y si la llamaba de nuevo?. No, la iba a poner más nerviosa. Seguro. La conocía muy bien. Se miró en el espejo del salón y vio que tenía que retocar su maquillaje.</p>
<p>Necesitaba unos minutos para pasarse la brocha, revisar los baños, apagar el horno, y… Tenía que estar pendiente del timbre de la puerta .</p>
<p>¡Y aquel mamón aún no había salido de la ducha!</p>
<p>Su mente volvió a Lala. Le había aconsejado una crema hidratante post ducha con un tenue pigmento plateado. Seguro que ahora su piel brillaba en la noche.   Ojalá todo fuera bien…</p>
<p>Ella tendría que aguantar a los tres mosqueteros, oír hablar de las hazañas y prodigios de los hijos de cada uno y, si la cosa ya se complicaba, jugar una partida de Trivial , a muerte.</p>
<p>No sabía si estaría preparada para tantas emociones&#8230;</p>
<p>El interfono emitió un zumbido.</p>
<p>Justo en ese instante Pep ,recién duchado e impecablemente vestido, bajaba las escaleras.</p>
<p>-<em>Ya abro yo, cariño. Vete a pintar.</em>- le dijo mientras le daba un cariñoso manotazo en el trasero.</p>
<p>Lo oyó saludar al grupo.</p>
<p>Risas.</p>
<p>Más risas.</p>
<p>¡Oh, no!Ya habían empezado con las viejas historias. ¡Estupendo! .Estaría desconectada, una vez más, de las aventuras y desdichas de “los chicos”. Como ella no había estado presente en esas desternillantes experiencias, tendría que aguantar las detalladas explicaciones y hacer ver que lo que le contaban era gracioso. Ja, ja, ja.</p>
<p>Dedicó un pensamiento a Lala y tras darse unos toques de Terracota,  bajó al comedor&#8230;</p>
<p><strong>Lala&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;</strong></p>
<p>Lala se paseaba por el salón . La llamada de Celia la había desconcentrado. No sabía que hacer: estaba preparada y perfecta . Eso quería decir que, para no estropear la primera impresión, debía mantener su aspecto natural que tanto le había costado conseguir, por lo menos hasta que llegara Adán.</p>
<p>Salió a su balcón y miró la calle. La gente se movía con celeridad, como deseando llegar a su casa . Nadie paseaba, ni siquiera la adolescente que llevaba el feo bulldog justo delante de su portal. Caminaba muy rápido, tirada –literalmente-a tracción por la correa del animal, mientras fumaba un cigarrillo de forma compulsiva  y vigilaba si alguien la veía. Lala escrutó el panorama. Nada de lo que veía le despertaba el más mínimo interés. Estaba muy nerviosa y no podía fijar su atención. Esta dispersa… e histérica.</p>
<p>Cerró las ventanas del comedor y se sentó en el sofá. Miró el reloj: las nueve menos veinte. ¡Ufff. Veinte minutos más!”. Se levantó. Repasó el contenido de su bolso. Se sentó en una silla. Su mirada se posó en la colección de CDS. Sonrió. Se levantó. Puso música.</p>
<p><em>Don’t look any further…. </em></p>
<p>En el momento que empezaba a buscar un micro imaginario entre los objetos de la sala, sonó el timbre de la puerta.</p>
<p>Se congelo la música.</p>
<p>Pararon sus pies.</p>
<p>Palpitaba su corazón.</p>
<p>Sólo oía el timbre de la puerta.</p>
<p>Tardó unos segundos en reaccionar.</p>
<p>-<em>Ya está aquí</em>-pensó tan rápidamente como se lo permitieron aquellas neuronas borrachas que, en ese momento, estaban celebrando un party en su cerebro.- <em>Ha llegado. Adán me viene a buscar…-</em></p>
<p>El timbre sonó de nuevo. Esta vez, insistente y descarado.</p>
<p>Con un movimiento enérgico abrió la puerta. La hoja de madera de roble pareció agitarse en sus manos, mientras Lala miraba a la persona que desde el otro lado, la observaba sorprendido.</p>
<p>La respiración quedó contenida en el tramo de la garganta a la boca. Adán estaba justo donde tenía que estar. Y estaba mejor de lo que Lala recordaba que estaba <em>¿Era tan guapo, guapo?</em>-pensó mientras se agarraba al picaporte con la fuerza necesaria para no tambalearse. Le temblaban las rodillas.</p>
<p>- <em>Hola . Llegas muy puntual.</em> – Sonó nerviosa- <em>¿Quieres pasar?</em>- y añadió atropelladamente, <em>¿O has reservado pronto?</em>- definitivamente, sonó mal. Muy mal.</p>
<p>-<em>Hola. No, tranquila. He reservado a las diez</em>- se inclinó y le dio dos besos , uno en cada mejilla…</p>
<p>-<em>Uffffff… ¡Qué olor!, ¡Dios mío!.</em>-pensó- <em>Pues, adelante. Como en tu casa. Dame la chaqueta. ¿Quieres tomar algo?</em>-  Aún le sonreía.</p>
<p>-<em>Lo que tú tomes está bien.</em> Y se sentó en el sofá.</p>
<p>-<em>¿Vino Blanco?</em></p>
<p>-<em>Fenomenal.</em></p>
<p>En la cocina, se concentró en su propia respiración. Observó a Adán de reojo. Estaba interesado en la decoración del comedor. Miraba a su alrededor.</p>
<p>De repente, se levantó y se acercó a la torre de compactos. Lala sirvió dos copas de vino. Por un momento, temió cometer una imprudencia al volver a beber pero Adán alzó la copa en señal de brindis y Lala tomó un sorbo.</p>
<p>-<em>Tienes una colección de música interesante. -</em>Su voz profunda la envolvió.</p>
<p>Conversaron durante unos veinte minutos y Adán se mostró encantador.</p>
<p>Hablaron de los amigos comunes y rieron al descubrir los nuevos cotilleos  .</p>
<p>Lala se preguntaba cuál era el secreto, el fallo, el error. ¿Cómo aquel hombre había acabado en su sofá.??? ¿Cómo podía ser que estuviera ¡libre y sin compromiso!…????</p>
<p>Cuando el vino se liberó en sus venas, entró en estado de trance. Y en esa situación se encontraba cuando daban la cuarta vuelta a la manzana buscando un parking .</p>
<p>La noche prometía…<br />
<em>Oh, baby don’t look any further.<br />
Tonight we’re gonna taste a little paradise<br />
Rockin’ all night long. Rockin’all night long<br />
Daylight I’ll still be looking in your heavenly eyes.</p>
<p>Don’t look any further. Mpeople. Elegant Slumming</p>
<p>Oh baby, no busques más.<br />
Esta noche vamos a saborear un pequeño paraíso.<br />
Meciéndonos toda la larga noche.<br />
Y cuando amanezca, aun estaré mirando tus ojos celestiales.</em></p>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/fabricadebestsellers.wordpress.com/15/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/fabricadebestsellers.wordpress.com/15/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/fabricadebestsellers.wordpress.com/15/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/fabricadebestsellers.wordpress.com/15/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gofacebook/fabricadebestsellers.wordpress.com/15/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/facebook/fabricadebestsellers.wordpress.com/15/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gotwitter/fabricadebestsellers.wordpress.com/15/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/twitter/fabricadebestsellers.wordpress.com/15/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/fabricadebestsellers.wordpress.com/15/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/fabricadebestsellers.wordpress.com/15/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/fabricadebestsellers.wordpress.com/15/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/fabricadebestsellers.wordpress.com/15/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/fabricadebestsellers.wordpress.com/15/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/fabricadebestsellers.wordpress.com/15/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=fabricadebestsellers.wordpress.com&amp;blog=5091558&amp;post=15&amp;subd=fabricadebestsellers&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://fabricadebestsellers.wordpress.com/2008/10/08/capitulo-1-segunda-entrega-la-cita/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	
		<media:content url="http://1.gravatar.com/avatar/1067b212244945fec12cb572e870af4f?s=96&#38;d=identicon&#38;r=G" medium="image">
			<media:title type="html">bypils</media:title>
		</media:content>
	</item>
		<item>
		<title>Capítulo 1 : Primera Entrega (esto empieza así&#8230;)</title>
		<link>http://fabricadebestsellers.wordpress.com/2008/10/07/capitulo-1-primera-entrega-esto-empieza-asi/</link>
		<comments>http://fabricadebestsellers.wordpress.com/2008/10/07/capitulo-1-primera-entrega-esto-empieza-asi/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 07 Oct 2008 16:24:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>bypils</dc:creator>
				<category><![CDATA[Novela]]></category>
		<category><![CDATA[Primícia]]></category>
		<category><![CDATA[chic lit]]></category>
		<category><![CDATA[e book]]></category>
		<category><![CDATA[Humor]]></category>
		<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://fabricadebestsellers.wordpress.com/?p=12</guid>
		<description><![CDATA[capítulo 1 When ever dark is fallin’ You know the spirit of the party starts to come alive (…) You need the evening action A place to diner a glass of wine, a little late romance It’s a chain reaction You see the people of the world comin’out to dance Give me the night Give [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=fabricadebestsellers.wordpress.com&amp;blog=5091558&amp;post=12&amp;subd=fabricadebestsellers&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>capítulo 1 </strong></p>
<p>When ever dark is fallin’<br />
You know the spirit of the party starts to come alive (…)<br />
You need the evening action<br />
A place to diner a glass of wine, a little late romance<br />
It’s a chain reaction<br />
You see the people of the world comin’out to dance</p>
<p>Give me the night</p>
<p style="text-align:left;"><em> Give me the night (Chill Out Versión) Randy Crawford</em></p>
<p>Cuando oscurece,<br />
Tu sabes que el espíritu de la noche empieza a revivir<br />
Necesitas la acción nocturna<br />
Un lugar donde cenar, una copa de vino, un pequeño romance tardío.<br />
Es una reacción en cadena<br />
Mira, la gente del mundo está saliendo a bailar<br />
Dame la noche</p>
<p><span style="text-decoration:line-through;">&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..</span></p>
<p><strong>Widecombe in the Moor, Devon<br />
Condado de Kent (UK)<br />
Un jueves ….</strong></p>
<p>Max Aubrey sonreía encantado. No era para menos. Si unos meses atrás una de esas pitonisas de bola de cristal le hubiese predicho que iba a ser el propietario de un hotelito campestre, que estaría viviendo en un pueblo a una hora y media de la City y, además, que su socio sería su amante , se habría roto en dos mitades perfectas de tanto reír. Pero&#8230;allí estaba él, cerrando la puerta de la habitación “Merlín” después de haberla sometido a un exhaustivo análisis de puesta a punto.</p>
<p>Al día siguiente, recibiría una de las visitas más esperadas desde que decidió cambiar de rumbo. Iba a dar la bienvenida en su hotel a Lala, una de las mujeres más importantes de su vida&#8230;</p>
<p>La suite debía estar perfecta. Las flores recién cortadas, adornarían los seis jarrones de porcelana que habían dispuesto en todas las zonas de paso . Se había decantado por capullos de rosas silvestres de un blanco puro. Era el color protagonista : paredes blancas, suelo de tarima blanca , muebles blancos decapados, sábanas de hilo blanco, cortinas blancas de lino, toallas blancas  &#8230; y una cama talla enorme. No había otra palabra para describir el gran camastro con dosel y las suntuosas sedas vírgenes que la rodeaban … El tamaño gigantesco pasaba desapercibido en la amplitud del espacio y en las suaves tonalidades blancas que destellaban a la luz del sol. Las cortinas se mecían por el suave viento que llegaba de la campiña. Los rayos se filtraban por las finas hebras y tamizaban las texturas, creando un ambiente acogedor y etéreo. La única concesión al color era la estrella pintada en lo alto del techo abovedado. Había elegido un azul profundo, ribeteado con una fina línea de color plata mate .De las vigas superiores colgaban , de hilos transparentes,  aquellos divertidos sombreros de Mago Merlín que había encontrado en un rastrillo de la parroquia. Había dedicado horas a restaurar la seda cobalto y a fijar las diminutas estrellas que salpicaban la tela. Sonrió con satisfacción. .. El efecto era maravilloso.</p>
<p>Cuando se embarcó en el alucinante proyecto de convertir la antigua casa en un hotel, decidió que todos y cada unos de los detalles debían ser perfectos. Todo lo que él deseaba  encontrar en un establecimiento como aquel era lo que se había esforzado en recrear . Las habitaciones habían sido decoradas cuidadosamente, para que fueran cómodas pero, a la vez, tuvieran atmósfera.</p>
<p>Había viajado mucho  y muy frecuentemente y  pocas veces había sentido una sensación de vuelta al “hogar” al llegar a su habitación.  La mayoría de las ocasiones, estaba tan cansado de reuniones y presentaciones de proyectos que su único objetivo era llegar al Hotel para descansar pero no porque el lugar le resultara acogedor … Daba igual donde caer, si caías en blando y con una almohada.  Todo cambió cuando le cambiaron de assistant.</p>
<p>Su anterior ayudante, Peter, le había dejado un<em> post-it </em>pegado en la pantalla de su ordenador que decía : “<em>No puedo más. Este trabajo es odioso. Tu eres odioso. Esta empresa es una mierda y yo me voy a pasar unos meses buceando en los arrecifes australianos. Que te jodan, capullo</em>”.</p>
<p>Peter no era un buen assistant: trabajaba mientras estudiaba Biología Marina, su verdadera pasión.  Más de una vez, lo había sorprendido enfrascado en los papeles de solicitud de becas , subvenciones y cualquier cosa que se relacionara con el buceo profesional. No se llevaban bien, eso era evidente. ¿Lo habría enviado a hoteles cutres, solo por resentimiento?. Max sabía que era perfeccionista. Su despacho siempre estaba pulcramente ordenado, sus papeles organizados. Su apariencia era impoluta y su mente funcionaba como un reloj suizo : con precisión.</p>
<p>Si Max pedía un expediente para una fecha concreta, debía estar en esa fecha . No en otra. Su agenda debía estar organizada milimétricamente , al igual que sus viajes. ¿Era mucho pedir?.  La verdad, es que ya habían desfilado por su oficina cinco personas diferentes que no habían conseguido contentarlo cuando apareció la sustituta de Peter.</p>
<p>Era una mujer bella , muy simpática, inteligente y eficiente a un nivel ejemplar. Además, y eso había sido una ayudita del destino, estaba enganchada a los hoteles, ¿Existía la hotelmanía? . Martha, que así se llamaba la mujer que en otra vida, hubiera podido ser su pareja perfecta, dedicaba un especial interés a los hoteles. Los amaba. Estaba obsesionada. Había dedicado horas y horas a navegar por internet, a leer opiniones en los foros, a suscribirse a revistas especializadas en hoteles… Todo formaba parte de una ardua tarea de investigación que iba tomando forma en un increíble catálogo visual y descriptivo que iba actualizando constantemente. Martha siempre llevaba consigo un Mac portátil en el que , decía, escondía su vida pero en el que había creado el más increíble estudio sobre Hoteles , a nivel mundial , que existiera en el planeta. Siempre atenta al descubrimiento de un lugar, pequeño y especial  (encima, los Hoteles de Martha siempre eran encantadores)donde pasar sus vacaciones , había convertido a Max en su “tester” oficial. Los frecuentes viajes de negocios se convirtieron en experiencias de doble nivel : por un lado , siempre encerraban un desafío profesional pero , por el otro, eran pruebas a los establecimientos que Martha seleccionaba.</p>
<p>Aún era capaz de rememorar el increíble Palazzo genovés , con su habitación enorme y espaciosa. La ausencia de objetos superfluos a favor de la tecnología que necesitaba un ejecutivo en ruta : una gran mesa , con su ordenador conectado a la red. Un equipo de música con una selección de CDS. Un pequeño aparador con el mini bar y una cafetera espresso para cubrir cualquier necesidad de un tentempié delicioso…  Había una contrapartida: cuando llevaba unas horas en el Hotel , debía enviar un informe a Martha (ya había creado un detallado formulario en excel que debía completar ) y sacar unas fotografías representativas. Más tarde, valoraban juntos el lugar en base a un complicado baremo de “mínimos indispensables” y pasaba a formar parte de su  archivo.</p>
<p>Su sueño compartido de montar un hotel era un proyecto a largo plazo pero cuando se encontró con Martha supo que eso era una señal definitiva y una bendición para su futuro. Estaba seguro que el día llegaría.</p>
<p>En el momento que tomó la decisión, hizo tres cosas : 1) habló , profundamente, con Clark; 2) envío un mail a Lala y 3) llamó a Martha. Su assistant  no pudo reprimir su alegría al oír su oferta : “¿Asesora para creación de hoteles?. Te quiero, Max y si no estuviera casada, ahora mismo te …. Bueno, déjalo en que estoy muy contenta y acepto e-n-c-a-n-t-a-d-a”. Primero le había dicho que había pensado en ella como Directora pero Martha le contestó que su feliz vida familiar estaba por encima de otras consideraciones, que su marido se ganaba tan bien la vida que cualquier oferta sería rechazable y que, por supuesto, no iba a dejar Londres pero…lo podía ayudar. Así surgió la idea de ser “asesora” y, en cuestión de minutos, Max recibía las órdenes de  su nuevo fichaje. El mail se inundó de formularios y la voz de Martha que repetía : “Piensa en lo mejor de cada uno. Solo lo mejor”.En Marketing , se conoce el benchmarking como el análisis de la competencia con el objetivo de copiar solo sus mejores variables. Él , iba a hacer un benchmarking, tomando como competencia, TODOS los hoteles del Catálogo de Martha, algunos de los cuales había visitado personalmente.</p>
<p>Realizó un detallado repaso mental de todos aquellos lugares que le habían llamado la atención, Se pasó días y días, paseando por el campo, con su grabadora de voz, dictando listas de las cosas que debían ser imprescindibles. Toda la información era, a su vez, analizada por Martha. Ella incluía matices, observaciones y consejos. Cuando la idea tomó cuerpo, escribieron un documento que llamaron “El Plan” . Cuando todo estuvo detallado y organizado, se dedicó a seguir todas sus premisas . Sin concesión.</p>
<p>El resultado del Plan  estaba por ver. Ya lo había puesto todo en marcha. Ahora, sólo quedaba esperar. Y él, esperaba. Esperanzado. Esperaba que sus clientes se quedaran subyugados por los ambientes creados en las habitaciones: los espacios eran amplios y sin demasiados muebles. La luz entraba por todas las ventanas, ya que todas las habitaciones eran exteriores. Siempre había flores frescas , toallas mullidas y fragantes aromas . Los complementos para el baño, eran de calidad artesanal y no habían escatimado en cantidades . La cesta de mimbre que reposaba en el baño, estaba llena de frascos de champú, de gel, lociones hidratantes para la piel, colonias frescas, pasta de dientes, cepillos de usar y tirar,…  ¿Le robarían muchos?</p>
<p>No había dudado en copiar la idea del Palazzo y en todas las habitaciones había una gran mesa con un PC de última generación conectado a Internet, una zona de bar con cafetera incluida y una tele de plasma . Se procedía al cambio de toallas , dos veces al día y la limpieza era una de las obsesiones de Max. Todo estaba reluciente.</p>
<p>Pero no sólo había que proveer de confort físico. No. Había otra clase de confort que Max quería ofrecer a sus clientes : Comodidad Global, por algo el nombre de su establecimiento era Comfort House.</p>
<p>El personal de atención al cliente estaba preparado para resolver cualquier tipo de incomodidad : desde la clase de almohada (ergonómica, dura, blanda, de plumas o de látex), la provisión de hielo a cualquier hora de la noche así como un servicio de Bar non-stop, menús especiales (bajo en calorías , posibilidad de elegir platos realizando el recuento de calorías, dietas especiales para alérgicos al gluten o vegetarianos) , regalos a domicilio, servicios de masaje y peluquería, etc. , etc.</p>
<p>El concepto básico era muy simple: Pide lo que necesites para estar cómodo.</p>
<p>El Hotel no tenía restaurante abierto al público, pero había apostado por ofrecer a sus huéspedes , un servicio de restauración “interno”.Sólo para clientes.  Para ello, había habilitado una moderna cocina y un coqueto salón con diez mesas muy íntimas. Tras una ardua selección que casi le provoca una úlcera de estómago, había contratado a  una cocinera de la llamada “escuela tradicional”. Le había tentado hacer algo más agresivo y dedicar el espacio de restauración a algo más experimental pero él mismo empezaba a hartarse de aquellos platos complicados y minimalistas. El entorno le marcaba el estilo : el retorno a los básicos.</p>
<p>La Sra. Chutney le había confeccionado un sencillo menú , en el que primaban los productos de la zona , tratados con la sabiduría de más de 20 años en los fogones de una aristocrática casa del condado.</p>
<p>Así que cuando aquella rechoncha mujer de aspecto afable le sirvió una humeante sopa de verduras, sintió que la idea de “patas de centolla con salsa ponzu” del Chef Micheliene se iba desvaneciendo en su mente. Después, le siguió un rosbif que de tan tierno se le deshacía en la boca, acompañado de compota de manzanas silvestres. La decisión la tomó cuando la Sra.Chutney llegó con la última bandeja . Antes de depositarla en la mesa, dijo con voz trémula que su especialidad eran la pastelería: “Pensaba que sería buena idea, crear una carta sólo de tentaciones dulces y caseras ¿Qué la parece Mr. Max?” y mientras formulaba aquella pregunta le dejó delante de sus ojos una tarta de limón confitado y una copa de deliciosas fresas frescas con crema al estilo de Devonshire.</p>
<p>No es que estuviera contento con haber reclutado a la Sra. Chutney en su equipo. No. Era más que eso. La adoraba. Desde que la mujer se había establecido en la cocina y la había convertido en su campamento base dos semanas atrás, los aromas de la vainilla y el caramelo, de los bizcochos recién hechos, el azúcar y el jengibre se desparramaban por todas las estancias cercanas e invitaban a permanecer  allí, con una taza de té y aquella tarta de limón confitado que deleitaba al contacto con el paladar. Pero además, la mujer constituyó una auténtica revolución gastronómica en la vida de Max: elaboró un menú vegetariano que te hacía relamerte sólo con leerlo, diseñó los más suculentos desayunos al más puro estilo inglés y contactó con los productores artesanales de la zona ya que solo utilizaba productos naturales.</p>
<p style="text-align:left;">Finalmente, y eso fue lo más asombroso,  organizó un pequeño shop en el que se podían adquirir todos estos productos y las tartas que creaba diariamente. La Sra. Chutney , tras ese aspecto de anciana bonachona , resultó tener un gran instinto para los negocios .</p>
<p>Además era una esplendida cocinera y una magnífica persona. Su amabilidad envolvente y aquella sonrisa eterna, la habían convertido en una pieza fundamental en su negocio y en su vida.</p>
<p>No pudo evitar volver a admirar la habitación “Mago Merlín”. Tantas emociones concentradas intensamente lo estaban haciendo perder la serenidad que lo caracterizaba. La próxima llegada de Lala lo hacía estremecer : tenía unas ganas locas y , a la vez, temía no obtener su aprobación. ¿Habría hecho bien al apostar todo en aquel proyecto?  .</p>
<p>Se dirigió al despacho habilitado frente a recepción para revisar los últimos documentos relativos a la inauguración. Confiaba que Lala le echaría un vistazo al Dossier de Prensa y que podrían acabar de decidir los detalles más importantes. Le pareció notar en el aire un leve aroma de chocolate caliente y su estómago se removió inquieto. Le había solicitado a su querida cocinera que preparara unos platos especiales. Los que más le gustaban a Lala. Pero donde le había pedido que concentrara toda su genialidad era en la tarta de chocolate fondant a las tres texturas que sabía que enloquecería a su amiga. El perfume a cacao se hizo más intenso y Max valoró seriamente entrar a hurtadillas en la cocina y conseguir un par de tazas de ese cremoso chocolate…</p>
<p>Se dirigió al hombre que tecleaba ágilmente , sin desviar la vista de la pantalla.</p>
<p>-. <em>Clark, cariño, ¿te apetece un chocolate caliente?</em>- le preguntó, sintiendo que su estómago gritaba : ¡Siiiiiii! ¡Chocolate!!!</p>
<p>Clark estaba sentado delante de su ordenador revisando los últimos mails. El pelo, demasiado largo , le caía por la frente y de ahí a sus ojos y continuamente se lo tocaba, intentando colocarlo en su lugar. A Max siempre le había fascinado su cabello. En realidad, se sentía deslumbrado por todos y cada uno de los trocitos de Clark. Si unías todos los pedazos de ese hombre, aparecía un tipo alto y fibroso, moreno, ágil y de sonrisa fácil. Parecía un surfista californiano.</p>
<p>Era guapísimo. De eso, no había duda. Pero también era muchas otras cosas que lo convertían en el hombre de sus sueños. Era economista por Oxford y había trabajado durante cinco años en Cushibon &amp; Weekman, la principal compañía de Auditorias de Europa. Durante el día, se dedicaba a analizar cifras y estados financieros pero cuando dejaba su despacho en la City, se convertía en un hombre espiritual : leía poesía, asistía a sus clases de yoga, escribía sobre la consecución de la felicidad…</p>
<p>Estaba atrapado en una vida preconcebida que no le gustaba pero a la que se resignaba con facilidad. Max lo vio la primera vez que visitó las oficinas de Cushibon &amp; Weekman. Les habían solicitado un presupuesto para una campaña de prensa para su salida a Bolsa  y él era el encargado de recabar información para el importante proyecto.  Clark no era la persona con la que se había citado, pero fue necesario hablar con él para conseguir un listado de clientes. Cuando sus miradas se encontraron, hubo una reacción química perfectamente visible en el ambiente (¿no habían saltado de verdad, chispitas azuladas?) y una necesidad de seguir sintiendo esa cosa indefinible.</p>
<p>La primera pregunta que Max se hizo fue : ¿Cómo lo hago para pedirle una cita ¿ y la segunda, ¿Será homosexual?. Siempre hay un reconocimiento mutuo , una información no verbal que te indica que hay atracción sexual independientemente del género pero, en este caso, Max estaba tan aturdido que no había sido capaz de intuir si aquel hombre podía estar interesado en él  o… en otros hombres. La segunda vez que se encontraron, Max salía de su oficina . Estaba situado en un edificio de 27 plantas en las que se había instalado la mayor librería de Londres. Clark había ido a comprar unos libros y también salía del edificio. Cuando se miraron, aquello que no se puede explicar, volvió a reproducirse. Esta vez, él sonrió, lo tomó del brazo y lo llevó a un Coffee Shop donde una mujer recitaba poesía entre cafés y cappuccinos. Al final de aquella tarde, habían hecho el amor de una manera dulce y pausada . Se habían convertido en amantes y después en amigos…Llevaban juntos más de tres años y habían creado una  relación sólida y cómoda.</p>
<p>La vida transcurría placidamente y no había proyectos nuevos en el horizonte. Hasta hacía unos meses…</p>
<p>Estaban a punto de dejar su fantástico piso de alquiler en Chelsea para pasar a ser propietarios de una hipoteca que los ligaría , de por vida, mucho más que una boda civil de esas que ahora les permitían celebrar. ¿De verdad les permitían casarse?. Gracias, qué honor que ahora nos dejen, ¿no?.Hacía un tiempo que habían notado un cambio. Los dos. También le pasaba a Clark. Sus amigos y conocidos los animaban a casarse, los invitaban a fiestas, buscaban su amistad. Todo lo que se refería a los gays, estaba de moda… ¿Quién no se sentía orgulloso del amigo gay? Un asco, vamos. En todo su esplendor. Lo único que personas como Clark y él querían era normalidad. Que el hecho de la elección del género a la hora de formar un hogar no alterará, ni un ápice , la respuesta del entorno. Y, en estos precisos momentos,  la dichosa respuesta estaba muy alterada. No obstante, la situación era mejor que otras que habían vivido así que , abrumados por la aceptación general, sólo deseaban irse a un lugar lejano y esconderse.</p>
<p>Y tener paz</p>
<p>Pero la realidad se había impuesto y el sueño de ir a vivir al campo, lejos , muy lejos, quedaba descartado hasta un plazo de unos diez años, aproximadamente. Se lo tomaron como un proyecto de futuro por el que debían de trabajar . Su vida estaba perfectamente organizada, equilibrada y con una alta probabilidad de ser más cómoda y feliz . Todo parecía marchar sobre ruedas hasta que Max recibió un telegrama.</p>
<p>Pocas veces se recibe un telegrama&#8230; O nunca.</p>
<p>Max lo recibió, lo leyó y&#8230;le cambió la vida.</p>
<p>De repente, la muerte de su abuela , lo convirtió en propietario de un Manor Cottage y de una fortuna considerable. La primera cosa sorprendente era que Max no sabía que tenía una abuela. Había conocido a los padres de su madre , que habían muerto cuando él tenía nueve años. Respecto a la rama paterna, siempre había creído lo que le habían explicado : que habían fallecido cuando su padre era niño. Había visto unas foto antiguas y, alguna vez, se hacía alguna referencia a ellos. Todo parecía normal. Ya no quedaba nadie vivo al qué preguntar pero, era evidente que la madre de su padre acababa de dejar el mundo terrenal y él, Max, era su único heredero.</p>
<p>La segunda cosa extraña es que, también, le dejó en herencia una idea : un hotel. ¿Cuántas veces había soñado con algo así?… ¿Cientos? ¿Miles? ¿infinitas?… Y…plafff!!, allí estaba sentado, delante de la mesa de caoba de un rancio abogado que decía ser amigo de esa abuela que no había conocido pero que le iba a proporcionar la posibilidad de hacer realidad su sueño.</p>
<p>Max descubrió que su abuela se había distanciado de la familia , cuarenta años atrás, cuando decidió dejar a su marido y a su hijo e irse al campo para vivir una romántica historia de amor con un pintor bohemio. El paso del tiempo les había confirmado que su romance era un proyecto de vida consolidado y que le proporcionaba felicidad absoluta pero aún así , su hijo nunca quiso perdonarle el abandono del hogar .El pintor resultó ser un artista consumado y tras diez años de pintar en los pequeños mercados locales ,  un conocido marchand d’art lo descubrió y lo encumbró al éxito. La pareja había amasado una fortuna que tras la muerte del pintor y, después , de su abuela había pasado a su poder.</p>
<p>El letrado daba lectura al Testamento de la anciana mientras le hacían entrega de varios talones de cifras desorbitadas, escrituras y la documentación de acciones y bonos varios.. .</p>
<p>Habían acabado de leer y firmar todo el papeleo cuando , de repente, se hizo el silencio. El abogado se sentó en su butacón de piel verde gastada y se inclinó hacia el último cajón de su escritorio con una llave en la mano. Max creyó oír el crujido de los huesos del hombre al moverse, lentamente, realizando aquella operación con un visible esfuerzo pero con una meticulosidad admirable. Tras unos minutos que se le hicieron eternos el anciano le dio las pesadas llaves del Manor. Y fue en ese instante, en el que  su piel contactó con el frío metal , cuando supo que algo iba a cambiar definitivamente: sintió una emoción profunda que se intensificó cuando el abogado, ya levantándose para despedirse le dijo : Llibeth siempre quiso que la gente disfrutara de la magia de Widecombe Manor. No lo olvide.  Me advirtió que se lo recordará, Mr. Aubrey.</p>
<p>Max tardó dos segundos en despedirse y dos más en bajar la escaleras que daban a la calle. No habían transcurrido ni unos minutos cuando se le vio cruzar Londres con su potente Mini, en dirección a Devon, Condado de Kent…</p>
<p>La vieja mansión lo enamoró instantáneamente y supo que algo mágico había ocurrido. Todo eran señales de que ya había llegado el momento : Clark y él, dejarían sus trabajos , se irían al campo y montarían un hotel rural . A partir de ese momento de la historia, todo se había sucedido a un ritmo vertiginoso. A los pocos días de la lectura del “telegrama-que–cambió-su-vida”, Max se iba con Clark a Widecombe in the Moor en Devon.</p>
<p>Aún hoy, se despertaba pensando que todo había sido un sueño….</p>
<p>Ahora, un tiempo después, las reformas casi habían finalizado y planeaban una gran fiesta de presentación al mercado. Comfort House abría sus puertas.</p>
<p>Max sonrió al acercarse a Clark :</p>
<p>-. <em>La Sra Chutney está fundiendo el cacao para la tarta de bienvenida para Lala. ¿Por qué no vas tú y le siseas dos tazas?. </em>La cocinera quería mucho a Max pero sentía una debilidad especial por su compañero. No era ningún secreto que Clark podía comer lo que quisiera y en las cantidades que quisiera que ni un gramo de más se iba a depositar en su perfecto y modelado cuerpo. Por lo tanto, era un fiel y voraz depredador de las tartas caseras de la mujer . Y no había nada que la complaciera más que alguien le pidiera repetir otra ración y no dejar ni una mísera miga. Max, por el contrario, no había sido bendecido con un sistema metabólico tan perfecto y debía cuidarse para no perder la elegancia de su perfil. No estaba obsesionado por ello y se limitaba a comer equilibradamente y tomar tarta sólo los fines de semana y en ocasiones especiales. -. <em>Mañana llega Lala. Estoy un poco nervioso .  ¿ Por qué no me haces ese favor solo para relajarme?.</em></p>
<p>Clark parecía aborto en su trabajo pero había escuchado la palabra “chocolate” y empezaba a reaccionar. Dejó de escribir y se levantó. Los jeans se adaptaban perfectamente a unas piernas musculosas en la medida justa . Se estiró y esbozó una sonrisa. Esperáme aquí sentado que voy a  por la Sra. Chutney. Guauu!! –dijo y con ágiles zancadas desapareció del despacho.</p>
<p>Max también sonrió y su estómago volvió a protestar, esta vez anticipándose a la dulce tentación. Ojeó la lista de medios de comunicación que había preparado y releyó la nota de prensa que presentaba Comfort House a la sociedad.Lala era muy buena en las  campañas de lanzamiento y estaba ansioso por ver que le parecía el sueño convertido en realidad.  Sus pensamientos se vieron interrumpidos por el ruido de la puerta. Clark entró con una bandeja en las manos. Había dos humeantes tazas de chocolate y unas porciones de bizcocho aún caliente. Se sentaron en un pequeño sofá, delante de un gran ventanal que dejaba ver una gran extensión un prado verde intenso y un cielo de un azul increíble.</p>
<p><em>¿Crees que le gustará?</em>-  preguntó Max mientras tomaba su primer sorbo de la taza.  Pensó que era lo más delicioso que había probado en su vida.¿Podría volver a vivir con normalidad si algún día no tenía ese chocolate?.</p>
<p>-. S<em>erá la primera prueba de fuego. Yo creo que le gustará</em>- Clark levantó la mano y tomó la de Max.- <em>si no es así, que es casi imposible, nos queda el consuelo que a nosotros nos encanta</em>. Se la apretó suavemente.</p>
<p>-.<em> No me voy a obsesionar más. Esperaremos a ver su cara. Los ojos de Lala no mienten. </em>– se levantó y fue hacia la ventana. Observó los prados que se desplegaban en todas las direcciones.- Espero que nos guste el novio- dijo y después suspiró largamente. Lala le preocupaba. No había pasado una de sus mejores épocas y él, en lugar de estar a su lado, se había olvidado de todo y de todos …Ella era lo más especial que le había ocurrido en sus últimos años de vida adulta. Era lo más parecido que Max tenía a una familia . Ni padres, ni hermanos, ni primos ni abuelos (que él supiera)…Su vínculo no era de sangre. Su ADN no tenía nada que ver. Pero su amistad se había ido fortaleciendo , a cada paso, y la amaba profundamente. Como si fuera su hermana. -. <em>Lala, lala</em>-murmuró apoyando la frente contra el cristal. Esperaba verla bien y que ese hombre que la acompañaba aprobara el examen al que lo iba a someter…. Todo había ocurrido, demasiado rápido y demasiado …¿extraño?.. Arrugó el entrecejo mientras pensaba en todo lo acontecido.</p>
<p>Clark lo observaba de reojo . Max estaba preocupado. Casi le podía leer el pensamiento a través de los sutiles cambios en su rostro. No sólo era la visita lo que le agobiaba. Era por lo que había pasado con Lala. Se sentía culpable por no haber estado con ella, por no haberla cuidado más. Max era un hombre muy bueno y con Lala tenía un sentimiento de protección muy intenso. Desde el principio de su relación, se había acostumbrado a la presencia de Lala. Siempre en la distancia, por mail o Internet pero siempre presente en la vida de su novio… Los primeros tiempos fueron de desconfianza y celos hacia la mujer -¿sería Max  heterosexual, sin saberlo? –después, pasó por una época de tregua en la que no dejó que cualquier mención tipo “Lala me ha explicado” “Lala me ha escrito”, le produjera más que indiferencia hasta llegar a la nueva era de su existencia que él denominaba “Yo también adoro a Lala” que se inició el día que la conoció. Le gustó de una manera sorprendente. De esas de “sin previo aviso”. De esas en las que te has entrenado para que no te guste. Y lo hace. A rabiar. Lala los visitó un fin de semana que hizo historia : se enamoró de los fetuccini alfredo –tipo-Clark-, se prendó del yoga y lo acompañó a un taller, lloró en su hombro al ver Pretty Woman y no dejó de sonreír y de repartir positividad. Aunque, lo que le hizo ser Lala, la amiga, fue ese amor sincero que sentía por Max y que fluía y traspasaba a los que rodeaba.</p>
<p>-. <em>Max, tranquilo. Por favor. Todo irá bien. Ya lo verás</em>. Miró a su compañero que seguía con la vista perdida en el hermoso paisaje -.<em>El hotel le va a encantar y su novio nos va a gustar .Todo irá bien… y si no es así, nosotros haremos que vaya bien. Ahora, somos mágicos ¿no te acuerdas?</em> -. Susurró Clark</p>
<p>-. <em>Si </em>. dijo Max mientras sonreía. Su compañero siempre era positivo. No había nada que le hiciera dejar esa forma de ver la vida. Pero él  era obsesivo al mismo nivel y no podía dejar de dar vueltas a lo que había ocurrido un mes antes. Max se sentó en un sillón frente al sofá y tomó su taza. Bebió mientras pensaba en voz alta –<em>Es que aún no me lo creo del todo. Hago ver que sí pero…Es como si aún no hubiera reaccionado. Te lo explico y parece una película. De mentira. Una comedia de las que tanto te gustan . Tú te lo has tomado más tranquilamente.<br />
</em><br />
-. <em>Lala sabe cuidarse sola. Y lo que sea que ocurrió ya ha pasado. ¿no?. Estamos en otra etapa. Olvídate…aunque no del todo.Eso de la comedia me ha sonado muy bien. Siempre has querido escribir un guión y Lala te ha servido en bandeja una gran historia</em>- Clark miró a Max que ahora le prestaba toda su atención-<em>El hotel empezará a funcionar en unos días y tu sabes que cuando esto ya esté en marcha, tendrás tiempo para escribir que es algo que te encanta.</em> –Sabía que hablar de Lala le ayudaría a disipar la tensión . Y también sabía que lo del guión era el segundo sueño secreto de Max. –S<em>eguro que lo puedes hacer. Coméntalo con Lala este fin de semana.</em></p>
<p>Clark cogió la bandeja y colocó las dos tazas vacías-Voy a llevarle esto a la Sra. Chutney- salió de la sala y dejó a Max , en silencio y pensativo.</p>
<p><em>Todos los acontecimientos volvieron a sus ojos pero esta vez, estaba en un gran cine y… . -Se apagan las luces. Sólo se oyen los murmullos de cuatro pesados . El aroma de las palomitas impregna el ambiente. Empieza la música  y los primeros títulos de crédito en una pantalla negra. Randy Crawford con Give me the night&#8230; La imagen desciende y del negro se pasa al descubrimiento de la escena : una mujer de unos 35 años empuña un rodillo de pintura. Lleva el pelo recogido en una cola de caballo pero no deja de resoplar para apartarse unos mechones rebeldes que le caen sobre los ojos. Su cara está llena de manchas de pintura verde y lila. Se da la vuelta, observando todo el perímetro que la rodea y vas descubriendo un encantador cuarto de baño , recién pintado. La mujer, deja el rodillo en la cubeta de pintura y se limpia las manos en la parte trasera de los jeans más rotos y descoloridos que has visto jamás. Randy sigue diciendo “Give me the night” . Cada vez es más tenue. Los últimos créditos principales aparecen en la pantalla , a la vez que con un magistral fundido, se van acercando al rostro de la chica que se expande en una gran sonrisa.</em></p>
<p><em>La pantalla vuelve a ser negra y aparece el título de la película : <strong>OH YEAH.</strong></em></p>
<p>La música ya se ha desvanecido totalmente y aparecen unos subtítulos. Se oye el típico sonido de una máquina de escribir . <em>Tap, tap, tap, tap</em></p>
<p>Inmediatamente después , el ruido (odioso) de un despertador invade la pantalla.</p>
<p style="text-align:left;"><strong>RRRRIIIIIIIIINNNNNGGGGGG!!!!!!!</strong></p>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/fabricadebestsellers.wordpress.com/12/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/fabricadebestsellers.wordpress.com/12/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/fabricadebestsellers.wordpress.com/12/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/fabricadebestsellers.wordpress.com/12/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gofacebook/fabricadebestsellers.wordpress.com/12/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/facebook/fabricadebestsellers.wordpress.com/12/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gotwitter/fabricadebestsellers.wordpress.com/12/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/twitter/fabricadebestsellers.wordpress.com/12/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/fabricadebestsellers.wordpress.com/12/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/fabricadebestsellers.wordpress.com/12/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/fabricadebestsellers.wordpress.com/12/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/fabricadebestsellers.wordpress.com/12/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/fabricadebestsellers.wordpress.com/12/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/fabricadebestsellers.wordpress.com/12/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=fabricadebestsellers.wordpress.com&amp;blog=5091558&amp;post=12&amp;subd=fabricadebestsellers&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://fabricadebestsellers.wordpress.com/2008/10/07/capitulo-1-primera-entrega-esto-empieza-asi/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	
		<media:content url="http://1.gravatar.com/avatar/1067b212244945fec12cb572e870af4f?s=96&#38;d=identicon&#38;r=G" medium="image">
			<media:title type="html">bypils</media:title>
		</media:content>
	</item>
	</channel>
</rss>
